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Los días siguientes al entrenamiento estuvieron llenos de tensión. [T/N] no podía quitarse las palabras de Itachi de la cabeza: "Quiero verte arder". A cada momento, parecía que él buscaba oportunidades para estar cerca de ella, ya fuera en misiones o durante los descansos en la guarida de Akatsuki. Sus comentarios siempre eran medidos, pero cargados de insinuaciones que dejaban a [T/N] al borde de perder la compostura.
Por su parte, Itachi se encontraba en un constante conflicto interno. Había prometido no involucrarse emocionalmente con nadie en la Akatsuki, pero [T/N] había derribado sus barreras sin siquiera intentarlo. Su determinación, su fuerza y la forma en que lo desafiaba despertaban algo en él que no podía ignorar.
Todo culminó una noche durante una misión conjunta. Ambos fueron enviados a recuperar información en una aldea pequeña, pero el encuentro con un grupo de ninjas enemigos los obligó a separarse temporalmente. Fue en medio de la lluvia torrencial que [T/N] se encontró con Itachi nuevamente, ambos empapados, con sus capas de Akatsuki pesadas por el agua.
—Te dije que no te alejaras tanto —dijo Itachi al verla llegar, su voz más grave de lo habitual.
—¿Y tú esperabas que me quedara quieta mientras peleabas solo? —replicó [T/N], respirando con dificultad.
Los ojos de Itachi brillaron con el rojo intenso de su Sharingan mientras la observaba detenidamente. —Siempre tan terca.
—Y tú siempre tan misterioso. ¿Qué estás intentando decirme con esas indirectas? —[T/N] lo enfrentó, cansada de las insinuaciones y el silencio.
La lluvia caía con fuerza, el sonido ensordecedor llenando el espacio entre ellos, pero Itachi no apartó la mirada. Dio un paso hacia ella, su rostro serio, pero sus ojos ardían con una intensidad que jamás había mostrado antes.
—Ya no quiero que sea un misterio, [T/N] —dijo, su voz baja pero firme. La tormenta parecía disminuir en intensidad a su alrededor, como si el universo mismo contuviera el aliento—. Desde que entraste en mi vida, he intentado resistir este sentimiento. Pero me he cansado de luchar contra algo que consume incluso más que el fuego que manejo.
[T/N] lo miró, sorprendida. —Itachi...
—Te amo —declaró sin vacilar, su mirada fija en la de ella. No había espacio para dudas o malentendidos; sus palabras eran tan directas como su mirada—. Te amo como nunca creí posible. Eres el único fuego que no puedo apagar, el único que no quiero apagar.
El corazón de [T/N] latía con fuerza mientras las palabras de Itachi la envolvían, cada una cargada de una pasión tan intensa que parecía derretir el frío de la lluvia que los empapaba.
—¿Por qué ahora? —preguntó, su voz quebrándose.
Itachi se acercó aún más, tomando su rostro entre sus manos mojadas. —Porque no quiero esperar más. Porque cada día que pasa, temo que algo o alguien nos arrebate este momento. La vida que llevamos es demasiado incierta, pero lo único que tengo claro es lo que siento por ti.