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Era una tranquila mañana en Konoha, y el equipo de Neji, Lee y Tenten había terminado un entrenamiento particularmente agotador en los campos cercanos al pueblo. Neji, sin embargo, parecía más distraído de lo habitual. No era algo común en él; su compostura y enfoque siempre eran impecables. Pero desde que había comenzado a entrenar cerca del equipo de [T/N], su mente parecía estar dividida.
[T/N] era parte de otro equipo, pero frecuentemente coincidían en las sesiones de práctica. Tenía una habilidad innata que combinaba con una personalidad tranquila y amable que fascinaba a Neji más de lo que estaba dispuesto a admitir. Cada vez que ella se acercaba, sentía una especie de calor en el pecho y un leve temblor en las manos que no podía controlar.
—¡Neji! —La voz de Lee interrumpió sus pensamientos, mientras realizaba flexiones de brazos al estilo exagerado que lo caracterizaba—. ¿Estás bien? Parece que hoy no estás en tu mejor forma.
—Estoy bien, Lee —respondió Neji, secándose el sudor de la frente con cierta irritación. Era una mentira evidente, y Tenten lo notó enseguida.
Tenten, siempre observadora, dejó sus kunais a un lado y se acercó a él con los brazos cruzados. Había notado cómo Neji desviaba la mirada cada vez que [T/N] estaba cerca, y no podía evitar sonreír con cierta picardía.
El calor del día no ayudaba mucho a la confusión interna de Neji. Tras el entrenamiento, mientras Lee hacía sus ejercicios de siempre y Tenten ordenaba su equipo, Neji intentaba recuperar la compostura sentado bajo la sombra de un árbol. Pero ahí estaba [T/N], a unos metros de distancia, practicando movimientos con una precisión que solo ella podía tener. Cada vez que levantaba su brazo o giraba con gracia, Neji sentía como si una ola de calor se extendiera por todo su cuerpo.
—¡Neji, pareces un tomate en verano! —bromeó Tenten, acercándose con un vaso lleno de agua en la mano. No pudo evitar notar cómo su amigo estaba más callado de lo habitual y, claramente, distraído con [T/N].
—Estoy bien, Tenten —respondió Neji con su tono característicamente serio, aunque era evidente que no lo estaba.
—Oh, claro que lo estás. Por eso estás mirando a [T/N] como si fuera a desaparecer. —Tenten sonrió con picardía, agitando el vaso frente a él—. Anda, toma esto. Parece que necesitas enfriarte... antes de que te derritas por completo.
Neji, incapaz de responder a tiempo, tomó el vaso de agua sin decir nada, con una ligera mirada de reproche hacia su compañera. Tenten, divertida, se quedó a su lado, observándolo con los brazos cruzados como si esperara algo.
Lo que sucedió después fue digno de una escena que ninguno de los tres olvidaría. Sin previo aviso, Neji llevó el vaso a sus labios y bebió el agua en un solo trago, como si hubiera estado caminando por el desierto durante días. En su intento de despejarse, bebió tan rápido que se le fue un poco por el camino equivocado, terminando en una crisis de tos.