El aire de la mañana,
medio despierto a la vida,
y el primer beso en la cara
es tu presencia en la vía.
Como todas las mañanas,
con tu abrigo de astracán,
tu rostro de piel tan blanca
que se mancha con mirar.
Si supieras, dulce niña,
que yo te he pintado en sueños,
surcabas la noche fría
abrazadita a mi cuerpo.
Envueltos por el gentío,
lejos y cerca de la vez,
por cada vez que te miro
me pregunto si me ves.
El tren entra en la estación
y lista como una ardilla,
buscas el sitio mejor
con una dulce sonrisa.
Al subir en el vagón,
sentada como una reina,
miro con admiración
como te vas de mi vera,
en la próxima estación
volverá la pena eterna.
q7'
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Versos de otros tiempos
PoesiaEstos poemas nacieron durante mi estancia en Madrid de unos siete años, por motivos de trabajo, tratan de cosas que pasaron, de otras que pudieron pasar y de algunas que imaginé.