XCVIII

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Como el agua de los ríos,

transparente, pura, clara,

así me miran tus ojos,

debajo de tus pestañas.

Yo quisiera ser mejor,

darte más cada mañana,

si tu supieras, mujer,

como te llevo clavada,

en ti reside mi mundo,

en ti se acaban mis mapas,

tú eres la tierra querida

que desde siempre me llama.

No tengo más ambición

que la visión de tu cara,

no necesito más premio

cuando al fin regreso a casa,

que tu persona a mi lado

rompiendo la madrugada.

Versos de otros tiemposDonde viven las historias. Descúbrelo ahora