CXCV

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Las luces de la ciudad

en la noche que se marcha,

me llevan a aquellos días

de mi juventud lejana,

a los amigos que fueron,

a las mil promesas vanas

que a la luz de las estrellas

nuestras noches alumbraban.

Hoy que queda tan lejano

el contorno de tu cara,

siento que se hacen pedazos

tantas cosas que soñaba.

Somos polvo del camino,

somos aire en la mañana,

y al fin nuestro cruel destino

es regresar a la nada.

Sé que todo lo que soy,

sé que todo lo que amaba,

se me escapa de los brazos

cada nueva madrugada.

¡Qué un pedazo como yo,

de materia agazapada,

pueda guardar un recuerdo,

pueda contener un alma,

no es que no lo quiera yo,

es que es hazaña inhumana!.

Versos de otros tiemposDonde viven las historias. Descúbrelo ahora