CXXXVIII

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Promesas que lleva el viento,

palabras que se perdieron,

es lo que queda al final

de nuestros tiernos momentos.

Ahora, cuando despierto,

no tropiezo con tu cuerpo,

en mi cama solitaria

de ti no quedan ni restos.

De aquellas cuatro paredes

donde forjamos mil sueños,

hace tiempo que escapé

presa de resentimientos.

Nadie hablara de nosotros

cuando nos hayamos muerto,

se fueron aquellos días

en que tú eras mi sustento,

sólo un poso de tristeza

queda de esos dulces tiempos.

Versos de otros tiemposDonde viven las historias. Descúbrelo ahora