XXIII

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Veo marcharse la vida,

veo tus negras pestañas

que se van hacia la nieve,

amenaza del mañana.

¿ Cuánto durará el amor

si lo demás se quebranta?.

Te conocí en el ayer,

y en el hoy te me escapabas.

He olvidado tus palabras,

ya no recuerdo tu cara,

y sin embargo, en mi pecho

siento una voz que no calla.

A cada paso que doy

mi corazón se desgarra,

mi cuerpo ya hecho jirones

me habla de tardes de calma.

Mujer, eres cual sirena,

tus dulces cantos me abrasan

pero al extender mis brazos

me tropiezo con la nada.

Ni tan siquiera eres tú

con la que yo ayer soñaba,

pues es tan sólo un reflejo

de tu imagen adorada.

Amo mundos que se pierden

cada nueva madrugada.

Versos de otros tiemposDonde viven las historias. Descúbrelo ahora