Capítulo 70

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Alya vio como una nube de polvo se disipaba poco a poco mientras los cientos de caminantes comenzaban a entrar.

Llevó su mano a su arma, pero esta vez no se sintió nada segura.

No podía ver a sus amigos, ni a su familia.

Corrió a la primer casa que vio y cerró la puerta. Sabía que estaba vacía, ya que la mujer que vivía ahí se había suicidado ayer.

Comenzó a moverse pensando lo más rápido posible, cerró la puerta con seguro y comenzó a bajar las cortinas del primer piso. Al llegar a la puerta trasera se quedó inmóvil de nuevo.

Por el vidrio vio a Carl, su padre y otras personas, no estaba seguras cuales, entraban a la casa de Jessie. La casa que estaba atravesando al menos 50 metros de un rio de muertos.

Cerró la cortina de la puerta y puso el seguro. Se acercó al centro de la casa mientras pensaba.

Muy bien, quince balas, un cuchillo y un brazo malo. ¿Qué podría salir mal?

Se acostó en el suelo, a mitad de la sala.

Estaba sola, en una casa enorme. Sería difícil defenderla sola, sin contar que su familia no sabía donde estaba y ella no tenía como decirles.

Quería llorar, de pronto, no estaba ahí. Estaba en su casa, tirada en el pasillo junto a la habitación donde estaba su madre muerta y con una botella de vodka en las venas. Todo se repetía, ella estaba sola y su familia estaba muerta.

Al oír como los muertos comenzaba a chocar contra las paredes exteriores de la casa se sentó por instinto, alerta.

Se puso de pie y llevó la mano a sus bolsillos traseros, fue cuando sintió las fotos.

Las sacó y la primera que vio fue la de Hershel, sonriendo, el día que murió.

No tuvo que ver las siguientes, solo las guardó de nuevo y avanzó con sigilo al baño cerrando la puerta con seguro, solo por si acaso.

Se miró en el espejo y lo primero que pensó es que era patética.

Una mujer patética y cobarde. Su familia estaba en peligro y podría ocupar su ayuda y lo único que hacía era tirarse al suelo. Comenzó a preguntarse que pensarían todas las personas que han muerto hasta el momento solo para que ella estuviera ahí.

T-Dog, su amigo que mordieron mientras cerraba una reja para que los caminantes no los alcanzaran, y después se sacrificó por Carol.

Tyreese, Andrea, incluso Lori.

Hershel. ¿Qué pensaría Hershel de ella si la viera de esa manera? Estaría decepcionado, eso seguro.

Abrió la llave del agua y empapó su rostro.

-Deja de llorar y haz algo.- dijo al espejo.

Entonces un plan vino a su cabeza.

Se movía por la casa rápido pero en silencio, haciendo su mayor esfuerzo por no llamar la atención de los caminantes afuera.

Primero trató de buscar alguna venda, pero al no encontrar nada terminó cubriéndose sus suturas con una sábana que encontró, era la única y tuvo que cortarla para que no quedara tan grande. Se aseguró que nada pudiera filtrarse a sus heridas.

Luego busco algo elástico, y lo único que encontró fue una banda para hacer ejercicio.

Funcionará.

Después buscó lo que quedaba de la sábana y rompió otro pedazo, lo dejó en el segundo piso junto a una ventana que daba al lado contrario de la casa de Jessie, se aseguró que tampoco estuviera muy cerca de cualquier otro edificio, ya que no quería arriesgarse a dejar a alguien encerrado.

What once was || TWD Donde viven las historias. Descúbrelo ahora