Capítulo 128

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Rosita entró a la casa de Siddiq, buscando hablar con él, cargando a Coco en sus brazos.

Se sentía algo mejor, había pasado el día descansando, lo que pareció ayudar.

Esperaba estar de vuelta en la acción en un par de días.

Tocó la puerta antes de abrir, anunciando su presencia.

-Siddiq, ¿estás despierto?- preguntó luego de cerrar.

La puerta a la que se dirigía se abrió de repente, dejando ver a Dante. Él se quedó recargado en el marco de la puerta, sin dejar ver adentro.

-Hola.- saludó.

-Hola.- contestó Rosita.

-¿Todo bien?

-Sí, sí, todo bien.- respondió.- Ví la luz prendida. Estuve hablando con Siddiq de lo poco que duerme. ¿Qué pasa?

-Tenemos un romance, ¿no sabías?- bromeó.- No, solo hablábamos y lo llamaron. Andy y el hijo de Donna vomitaron. No pregunté detalles.

-De acuerdo.- dijo Rosita no muy convencida.

-Lo siento, pero se acaba de ir.- dijo.- ¿Puedo ayudarte con algo?

Hubo un sonido familiar desde dentro de la habitación. Rosita tenía mucha experiencia en este mundo para no reconocerlo.

Era un gruñido de caminante.

-No.- dijo Rosita empezando a retroceder. Sabía que algo no cuadraba.

Cómo si Coco también lo sintiera, comenzó a llorar.

-Rosita.- advirtió Dante dejando de cubrirse con el marco.

Tenía un cuchillo en la mano.

-¡Está bien!- dijo Rosita comenzando a bajar a Coco.- Está bien.

Sin perder de vista a Dante empezó a dejar a su bebé en el lavabo mientras lloraba.

Apenas la soltó, Dante se le abalanzó tratando de apuñalarla.

Rosita logró detener su mano, golpeándola en la mesa haciendo que soltara el cuchillo.

Dante usó su fuerza para tirarla al piso.

Rosita escuchó como el caminante que estaba adentro se acercaba a Coco.

El Susurrador hacía lo posible para dominar a Rosita, pero ella no se lo permitiría.

Él logró poner las manos alrededor de su cuello.

-¡No!- decía Rosita mientras peleaba. No por ella, sino por el peligro que corría su hija.

-Está bien.- dijo Dante.- A veces, las aves se comen a sus crías.

El caminante seguía avanzando, atraído por el llanto de Coco.

Rosita logró quitarse a Dante de encima, lanzándolo al costado. Este trató de tomarla de nuevo, pero Rosita alcanzó el cuchillo. Se dió la vuelta y lo apuñaló en la clavícula.

Dante gritó de dolor.

El caminante estaba a punto de tomar a Coco, pero en el impulso de defender a su hija, Rosita lo apuñaló en la cabeza.

Fue hasta un segundo después de que cayó en cuenta de que se trataba de Siddiq.

Había matado al padre de su hija.

Dante lo había hecho.

Rosita sacó el cuchillo, viendo el cuerpo de su amigo caer al suelo.

Después de la confusión, vino la ira.

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