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Jane Bolittle
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La jungla respiraba al compás de la bruma matinal, envolviendo cada hoja en rocío, cada flor en susurros. Un manto de humedad cubría la tierra rica y el murmullo de criaturas invisibles llenaba el aire como una sinfonía. Allí, en lo más profundo, donde ni los mapas se atrevieron a dibujar senderos, se alzaba la cabaña de Jane Boolittle.
Ella despertaba antes que el sol, cuando el cielo aún era un lienzo violeta con pinceladas naranjas. Se sentaba en el umbral, piernas cruzadas, bastón en mano, mientras Needles se colgaba somnoliento de la rama más cercana, como una fruta peluda y viviente. Jane era parte del bosque, no una intrusa. Lo sabía en cada fibra de su ser, en la tierra entre sus dedos, en la manera en que los colibríes no huían de su aliento. La jungla no la consideraba extraña. Era hogar.
Pero últimamente, algo desequilibraba esa armonía.
Una tarde, mientras recogía pétalos de flor de fuego, que sólo florecen bajo luz crepuscular, encontró un rastro. No era natural. Entre el verde húmedo y las raíces espirales, había ceniza. Fina, reciente. El suelo aún tibio. Sus dedos tocaron la marca y un leve escalofrío le recorrió la espalda.
Al principio, pensó en una fogata. Quizás una de esas criaturas voladoras nocturnas que a veces robaban cosas brillantes y podían haber provocado algún accidente; pero cuando las marcas se repitieron, noche tras noche, con formas que se hacían cada vez más deliberadas, círculos exactos, símbolos parecidos a hojas en llamas, Jane empezó a sentir algo nuevo, curiosidad mezclada con temor. Era como si la jungla murmurara un nombre que ella aún no conocía y entonces la vio.
Fue una noche sin luna, cuando el cielo era un cuenco negro salpicado de estrellas. Jane había seguido uno de los rastros ardientes con el corazón en la garganta, su bastón rozando raíces y sombras. La encontró en un claro escondido, rodeada de piedras lisas y líquenes dorados. Allí, danzando sola en un círculo de fuego que no consumía, estaba T/N.
La criatura tenía cuerpo de brasas vivas, piel ámbar oscuro que brillaba desde dentro, como si su sangre fuese lava líquida. Su cabello era un río de fuego controlado, ondeando con una vida propia. Sus ojos eran carbones encendidos que no quemaban; pero atrapaban. Jane se escondió entre las sombras; pero la otra pareció sentirla. T/N se giró lentamente, la sonrisa curvándose como la llama de una vela al viento.
—Hola, jungla girl —Dijo con voz rasposa, crepitante, como madera al arder—¿Vienes a apagarme?
El corazón de Jane dio un brinco. Tragó saliva. Apretó su bastón con fuerza.
—N-no... te he visto... bailar —Murmuró, con una sinceridad que ni ella misma reconocía.
La criatura de fuego rió suavemente, una risa chispeante, sin burla.
—Entonces eres más valiente de lo que pareces.
Jane no respondió. No necesitaba hacerlo. En su interior, algo más fuerte que el miedo comenzaba a brotar.
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Monster High - One shots
Fanfiction¡Bienvenidos a este one-shots de Monster High! Espero que les gusten estás minis historias de cada uno de estos personajes. ¡Espero que le gusten!
