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Catrine DeMew
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El aire nocturno de Scaris llevaba el aroma de la pintura fresca y el perfume de las flores que adornaban los balcones de las antiguas calles adoquinadas. En una de las esquinas, junto a un farol de hierro forjado, una joven de piel nívea y ojos relucientes como zafiros deslizaba su pincel sobre un lienzo, atrapando la esencia misma de la ciudad. Era Catrine DeMew, la artista perfeccionista cuya destreza con los colores era reconocida en cada rincón de Scaris. Pero entre los muchos que admiraban su talento, había una observadora en particular que llevaba siglos apreciando cada pincelada.
T/N era una vampira que había caminado por el mundo durante más años de los que podía recordar, pero nunca dejaba de maravillarse ante la belleza de las pinturas de Catrine. Cada vez que sus pasos la llevaban a Scaris, se aseguraba de encontrar alguna de sus obras, deleitándose con la forma en que capturaba la luz y las sombras, la esencia de un momento congelado en el tiempo. El arte de Catrine era, para ella, un refugio, un testimonio de que la belleza podía perdurar incluso cuando el mundo cambiaba a su alrededor.
Aquella noche, sin embargo, las cosas serían diferentes. En lugar de simplemente admirarla desde las sombras, T/N decidió acercarse. Su figura esbelta emergió del callejón con la gracia de alguien que había aprendido a moverse con el sigilo de la noche. Su largo cabello oscuro caía en ondas elegantes sobre sus hombros, y sus ojos brillaban con un destello inmortal mientras contemplaba el cuadro que Catrine estaba terminando.
—Es fascinante cómo capturas la vida en tus pinturas —Dijo T/N con suavidad, rompiendo el silencio entre ambas.
Catrine levantó la vista, sorprendida por la presencia de la extraña, pero al notar la expresión sincera en su rostro, su escepticismo se disipó un poco.
—Merci... Es lo que intento —Respondió con su inconfundible acento francés—Pero la perfección siempre parece escaparse de mis garras.
—La perfección está en la imperfección misma —musitó T/N, observando la pintura con una sonrisa melancólica. —Por eso tus obras son tan maravillosas.
El halago sincero hizo que Catrine desviara la mirada por un momento, intentando ocultar un leve rubor que coloreó su rostro. No estaba acostumbrada a recibir elogios de una forma tan personal.
A partir de aquella noche, los encuentros entre ambas se hicieron frecuentes. T/N pasaba por el lugar donde Catrine pintaba, siempre con palabras de admiración y una profunda fascinación por su arte. Con el tiempo, la pintora empezó a notar que aquella extraña joven tenía un aire diferente, una forma de hablar y de moverse que la hacía parecer de otra época, como si hubiera vivido muchas vidas antes de esa.
—Dices que mis pinturas capturan la esencia de Scaris —Comentó Catrine una noche, mientras limpiaba sus pinceles—Pero tú pareces alguien que ha visto mucho más allá de esta ciudad.
T/N sonrió, comprendiendo la curiosidad en los ojos de la artista—He viajado mucho. He visto ciudades emerger y caer, he contemplado el tiempo esculpir su historia en las piedras y en los rostros de la gente. Pero, entre todo eso, tu arte es algo que siempre me ha hecho volver aquí.
Hubo un silencio cargado de significado entre ellas. Catrine sintió que su corazón latía un poco más rápido ante aquellas palabras. Nunca nadie había descrito su trabajo con tanta pasión, con un sentimiento que parecía trascender el mero aprecio estético.
Los meses pasaron, y lo que comenzó como una simple admiración por el arte de Catrine se transformó en algo más profundo. Sus charlas se volvieron más personales, compartiendo pensamientos y sueños bajo la luz de la luna. T/N empezó a acompañarla en sus caminatas nocturnas por la ciudad, explorando rincones escondidos de Scaris que parecían sacados de un cuadro.
Fue en una de esas noches cuando, bajo la majestuosa silueta de la Torre de Scaris iluminada, el sentimiento latente entre ambas finalmente se hizo evidente. Catrine y T/N se habían detenido en un puente desde donde la ciudad se desplegaba como un mar de luces titilantes. La vampira miró a la felina artista con una intensidad que hizo que el tiempo pareciera detenerse.
—Catrine... —Murmuró, dando un paso más cerca.
La joven pintora sintió que su pulso se aceleraba. La brisa nocturna revolvió sus cabellos morados mientras levantaba la mirada hacia los ojos centelleantes de T/N. Y en aquel instante, cuando el mundo pareció desaparecer a su alrededor, sus labios se encontraron en un beso suave, tierno y lleno de todo lo que habían querido decirse sin palabras.
El resplandor de la torre las envolvió, como si la misma ciudad celebrara aquel momento. Cuando se separaron, Catrine sonrió con dulzura, apoyando su frente contra la de T/N.
—Creo que finalmente encontré la perfección —Susurró.
Por primera vez, T/N sintió que el tiempo, aquel que siempre la había arrastrado sin pausa, podía detenerse en un instante perfecto, inmortalizado como una de las pinturas de Catrine.
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Monster High - One shots
Fanfic¡Bienvenidos a este one-shots de Monster High! Espero que les gusten estás minis historias de cada uno de estos personajes. ¡Espero que le gusten!
