Deuce Gorgon

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Deuce Gorgon

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El calor del atardecer se mezclaba con el tenue vapor que flotaba sobre los pasillos de Monster High. El edificio, con su arquitectura gótica y sus torres inclinadas hacia el cielo, crujía con la brisa del crepúsculo, como si respirara con vida propia. Un resplandor anaranjado se filtraba a través de las vidrieras, tiñendo de fuego los pasillos y prometiendo una noche intensa.

Deuce Gorgon se encontraba en el exterior del edificio, apoyado despreocupadamente contra una de las columnas de piedra. Su chaqueta de cuero medio abierta dejaba ver una camiseta negra ajustada. Llevaba sus gafas oscuras como siempre, no solo por precaución, sino porque ella había dicho que se veía "Extra misterioso" con ellas puestas. Aunque parecía tranquilo, en realidad su pecho latía con fuerza. Cada segundo que pasaba sin verla lo hacía temblar por dentro.


—Llegas tarde, Fénix —Murmuró con una media sonrisa, sin apartar del todo la mirada del horizonte.


Una voz suave, pero vibrante, cargada de poder contenido, lo alcanzó desde las sombras del pasillo.


—Tú simplemente llegaste antes porque estás desesperado por verme.


T/N apareció como surgida del fuego mismo. Su cabello era una cascada de llamas, danzando suavemente con el viento y sus ojos dorados brillaban como carbones encendidos. Caminaba con la elegancia de una reina y la ferocidad de una guerrera, envuelta en una capa rojiza que chispeaba a cada paso. Detrás de ella, sus alas de plumas ardientes se desplegaban con un leve estremecimiento.

Deuce no pudo evitar sonreír. Había algo en ella que lo hechizaba, su belleza majestuosa, su orgullo natural, la forma en que se comportaba como si el mundo entero fuera suyo y sin embargo, solo él tenía el privilegio de ver su lado más suave, más vulnerable. Ella se acercó, apoyando una mano caliente en su pecho, justo donde el corazón le latía más fuerte.


—Te extrañé —Murmuró, y sus labios rozaron los de él con un beso casi etéreo.

Deuce la tomó por la cintura, atrayéndola con suavidad pero sin dar espacio a la duda—No sabes cuánto.


Lo que siguió fue un beso profundo, lleno de deseo contenido, como si los dos hubieran esperado días por ese instante. T/N se aferró a su chaqueta, mientras su fuego temblaba bajo la piel. Deuce la sujetó con una mano en la base de sus alas, sintiendo el calor vivo de su cuerpo y con la otra acarició su mejilla con una ternura que contrastaba con la intensidad del momento. Cuando por fin se separaron, ambos jadeaban ligeramente. Sus frentes se rozaban y sus respiraciones se mezclaban.


—A veces pienso que eres lo único que puede apagarme —Susurró ella, recorriendo su dedo por su mandíbula.

—Y tú eres lo único que puede incendiarme —Contestó él, con una sonrisa torcida.


Sabían que su relación era un riesgo. Que la pasión que compartían podía consumirlos; pero también sabían que valía la pena. Porque juntos, eran más que sus naturalezas opuestas. Eran dos fuerzas de la naturaleza que se habían encontrado en medio del caos del mundo.

Monster High - One shotsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora