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Clawd Wolf
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Clawd Wolf nunca había conocido a alguien como ella y eso era decir mucho, considerando que en Monster High había toda clase de criaturas extrañas, extravagantes, brillantes y oscuras. Pero T/N no era como las demás. Ella era una naga, una criatura mitad humana, mitad serpiente y su sola presencia era como el susurro de un río en la noche, misteriosa, elegante y profundamente hipnótica.
Su piel tenía un brillo perlado que recordaba a las escamas de un lago encantado y sus ojos alargados y profundos reflejaban una calma que contrastaba con la energía feroz de Clawd. Siempre parecía deslizarse por los pasillos más que caminar, su cola de serpiente moviéndose con una gracia serena. Muchos la evitaban por miedo, por prejuicios o simplemente porque no sabían cómo hablar con alguien que parecía flotar entre dos mundos.
Pero Clawd solo sentía curiosidad. Luego, respeto y poco después, algo mucho más fuerte.
Todo comenzó en el invernadero.
El aire estaba impregnado de humedad y perfume silvestre, las luces tenues de las luciérnagas hechizadas parpadeaban entre las hojas gruesas y brillantes. Clawd había ido a buscar a Venus para pedirle un consejo sobre plantas que ayudaran con el insomnio, su hermana Howleen no podía dormir últimamente y él quería ayudarla; pero en lugar de Venus, encontró a T/N, agachada entre las flores nocturnas, murmurando en una lengua suave que las plantas parecían entender.
La luz que caía sobre ella la hacía parecer etérea, como una criatura sacada de un sueño.
Ella lo miró apenas, con un gesto tranquilo—Si buscas paz, has llegado al lugar correcto.
Esa fue la primera vez que hablaron; pero no la última.
Clawd comenzó a pasar por el invernadero cada vez más. Al principio, encontraba excusas para estar ahí. Una planta para su madre. Una duda sobre botánica. Alguna pregunta sobre alquimia vegetal; pero con el tiempo, dejó de fingir. A veces simplemente se sentaba en un banco de piedra mientras T/N cuidaba su jardín, observándola en silencio, absorto en cada gesto, cada palabra suave que susurraba a las flores.
Había algo en ella que calmaba incluso las partes más turbulentas de él. Un remanso. Una quietud deliciosa. T/N tenía una forma única de mirar el mundo, sin prisa, sin juicios, sin necesidad de hablar más de la cuenta y eso lo desarmaba.
—¿Nunca tienes miedo de lo que piensen los demás? —Le preguntó una tarde, mientras ella cuidaba una enredadera plateada que colgaba del techo como una cascada de escarcha.
—Claro que sí —Respondió sin voltear—Pero elegí florecer de todos modos.
Esa frase se le quedó grabada en el pecho, como una marca dulce y ardiente. Clawd, tan acostumbrado a proteger a los demás, se encontró deseando proteger aquella calma, aquel brillo tranquilo que ella emanaba sin siquiera intentarlo.
Comenzaron a pasar más ratos juntos. En la biblioteca, sentados cerca sin hablar, cada uno leyendo su propio libro. En los pasillos, cuando T/N lo saludaba con una inclinación leve de cabeza y una sonrisa apenas perceptible. En el almuerzo, cuando Clawd le guardaba un té de lavanda que ella solía beber despacio, como si cada sorbo contuviera secretos del bosque.
Con el tiempo, empezaron a compartir secretos. Clawd le contó de su infancia con Clawdeen y sus hermanas, de las veces que había sentido que tenía que ser fuerte aunque por dentro quisiera gritar. Ella le habló de su vida en las cuevas encantadas del norte, donde las nagas vivían lejos de todo y de todos, de cómo había elegido Monster High para intentar encontrar su propio camino.
A Clawd le fascinaba cada parte de ella. Su risa suave, que aparecía como una brisa cálida entre inviernos. Su paciencia. Su forma de acariciar las hojas con dedos que parecían conocer cada suspiro del mundo natural.
Un día, después de un largo paseo por el Bosque Encantado que rodeaba la escuela, se sentaron en una roca musgosa a mirar las luciérnagas. El cielo estaba púrpura, el aire tibio y el murmullo del bosque los envolvía como una canción de cuna. Ella apoyó su cabeza sobre el hombro de Clawd, su cuerpo enroscado parcialmente a su alrededor.
—¿Sabes qué eres para mí? —Le dijo él, sin atreverse a mirarla.
—¿Qué? —Preguntó ella, sonriendo contra su cuello.
—Como una canción que no sabía que necesitaba hasta que la escuché por primera vez.
Ella lo miró, los ojos brillantes de emoción y entonces, por primera vez, lo besó. Fue un beso suave, lleno de silencios, lleno de promesas. Desde entonces, fueron inseparables. A pesar de los susurros. A pesar de las miradas.
Clawd la llevaba del brazo con orgullo. T/N lo miraba con esa ternura que parecía envolverlo entero. Entre ellos no había prisas, ni juegos. Solo una historia que florecía con cada gesto, con cada palabra. Se besaban en los pasillos cuando creían que nadie los miraba. Besos fugaces, robados entre clases, pero llenos de intención. A veces, cuando Clawd entrenaba, T/N lo esperaba sentada en las gradas y al terminar, él bajaba corriendo solo para atraparla en un abrazo húmedo de sudor y ternura, besándola con el alma alborotada.
En la biblioteca, compartían libros y caricias escondidas entre las páginas. Clawd apoyaba la cabeza en su regazo mientras ella acariciaba su cabello con dedos suaves y cuando el silencio era demasiado perfecto, lo rompían con un beso lento, lleno de sonrisas cómplices.
Una tarde, bajo una lluvia suave, se encontraron sin planearlo en el jardín. Él la abrazó con fuerza, empapados ambos y se besaron como si no importara el mundo. Como si la tormenta solo existiera para proteger ese momento. El beso fue cálido contra el frío de la lluvia, tan largo que ambos olvidaron dónde terminaba uno y comenzaba el otro.
—Ella es la criatura más noble que he conocido —Decía simplemente.
Eso bastaba.
Una noche, bajo la luna llena, en lo alto del reloj de Monster High, Clawd le tomó la mano. Allí, donde el viento soplaba con fuerza y las campanas parecían latir como corazones gigantes, se quedaron en silencio unos segundos.
—No importa si el mundo gira mil veces más —Le dijo Clawd, con la voz ronca de emoción— Mientras tú estés a mi lado, siempre estaré en casa.
Ella lo abrazó con fuerza y entre el viento nocturno, los suspiros de las estrellas, sus colas y corazones se entrelazaron para siempre.
Porque a veces, el amor no llega con truenos o fuegos artificiales.
A veces, simplemente se desliza en silencio.
Como una naga entre sombras.
Como una luz entre monstruos.
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Monster High - One shots
Fanfiction¡Bienvenidos a este one-shots de Monster High! Espero que les gusten estás minis historias de cada uno de estos personajes. ¡Espero que le gusten!
