Porter Geiss

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Porter Geiss

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Porter flotaba en el aire, observando con concentración su mural en progreso. Su bote de pintura fantasma danzaba en el aire con cada giro de su muñeca, esparciendo colores brillantes y etéreos sobre la pared vacía. Haunted High tenía muchos pasillos oscuros y rincones olvidados, pero este en particular se había convertido en su santuario creativo.

Justo cuando daba los últimos retoques a su obra, sintió un impacto inesperado o mejor dicho, atravesó a alguien.

El contacto lo hizo tambalearse en el aire, flotando hacia atrás con sorpresa genuina. Frente a él, una figura fantasmal lo observaba con una expresión de dulce curiosidad. Su piel tenía un resplandor pálido como la luz de la luna, y sus orejas largas y afiladas le daban un aire místico. Su cabello blanco plateado flotaba suavemente, como si estuviera suspendido en el agua, y sus ojos azul celeste irradiaban una calidez reconfortante, algo poco común entre los espíritus errantes de Haunted High.

T/N inclinó la cabeza, una sonrisa suave apareciendo en sus labios.


—Lo siento, no te vi venir —Dijo con un tono tranquilo y melodioso, su voz como un susurro en el viento.


Porter parpadeó varias veces antes de esbozar su característica sonrisa coqueta.


—No hay problema, cielo —Respondió con desenfado—Si iba a atravesar a alguien, me alegra que haya sido a una belleza como tú.


T/N parpadeó sorprendida, pero luego soltó una risa suave. Porter sintió que algo se agitaba en su interior. Había conocido a muchos fantasmas en Haunted High, algunos traviesos, otros malhumorados, pero ninguno irradiaba la misma serenidad y compasión que ella. Había algo en su presencia que lo hacía sentir como si flotara en un sueño.

Desde ese día, Porter comenzó a buscarla en los pasillos de la escuela. Siempre que la veía, le lanzaba un comentario coqueto o encontraba alguna excusa para pasar tiempo con ella. T/N, con su naturaleza amable y tranquila, simplemente reía y le seguía el juego, sin dejarse intimidar por su actitud juguetona.

Una noche, Porter la encontró en la biblioteca flotando entre los estantes, hojeando un libro de poesía antigua. Se acercó en silencio y con una sonrisa pícara.


—¿Sabías que los poetas también eran un poco fantasmas? Escribían sobre el amor como si ya hubieran muerto por él.


T/N levantó la vista y sonrió.


—Quizás porque el amor es lo único que nos mantiene vivos, incluso después de la muerte.


Porter sintió que su corazón, si es que aún tenía uno, se aceleraba. Se sentó flotando a su lado y pasaron el resto de la noche leyendo en silencio, compartiendo versos que parecían escritos para ellos.

Días después, mientras deambulaban por los pasillos, Porter retó a T/N a una pequeña competencia de travesuras. Se deslizaron por la escuela jugando a atravesar objetos y sorprendiendo a los otros fantasmas. En un momento, Porter intentó hacerle una broma y terminó atrapado en una vieja armadura embrujada. T/N rió tanto que su risa resonó por todo el pasillo.


—¡Ayúdame! —Suplicó Porter entre risas—Esta cosa tiene vida propia.

—Eso te pasa por desafiar a una experta en el arte de la travesura —Dijo ella, flotando a su alrededor con una sonrisa burlona antes de ayudarlo a salir.


Pasaron más noches juntos, vagando por Haunted High, compartiendo secretos de sus vidas pasadas y descubriendo que, aunque ya no eran humanos, todavía tenían mucho por experimentar. Porter comenzó a notar pequeños detalles sobre ella que lo fascinaban: la manera en que su cabello flotaba en perfecta armonía con su risa, cómo sus ojos reflejaban la tenue luz azulada de la escuela, y cómo su voz, siempre calmada y etérea, hacía que todo lo demás pareciera desvanecerse.

En una noche particularmente especial, T/N lo llevó a un rincón oculto de la escuela donde los muros aún conservaban los escritos de los antiguos fantasmas. Las palabras flotaban en la superficie, resplandeciendo con recuerdos atrapados en cada letra.


—¿Ves esto? —Susurró ella, tocando suavemente una inscripción— Son los pensamientos de aquellos que alguna vez estuvieron aquí. Sus historias, sus deseos...


Porter pasó los dedos por una de las frases. "Siempre te amaré, más allá de la muerte."

Sintió un escalofrío recorrer su forma espectral. No sabía si los fantasmas podían enamorarse, pero en ese momento, mirando a T/N bajo la luz tenue de los recuerdos flotantes, supo que si era posible, él ya había caído por ella. Pero Porter quería más. Quería mostrarle lo que sentía de una manera que las palabras no podían expresar.

Durante semanas, cada noche cuando todos los demás fantasmas estaban ocupados con sus travesuras, él volvía a su rincón secreto en la escuela. Usó cada color, cada trazo y cada partícula de su alma para crear algo digno de ella. Sus manos se movían con una determinación desconocida para él, como si un anhelo latente lo guiara en cada pincelada. Cada noche, mientras trabajaba en su mural, imaginaba cómo sería verla sonreír al descubrirlo.

Finalmente, cuando su obra maestra estuvo lista, la buscó.


—Ven conmigo —Le dijo, extendiéndole la mano.


T/N dudó un instante, pero tomó su mano con suavidad. Juntos flotaron a través de los pasillos silenciosos hasta su santuario secreto. Porter la condujo hasta la pared iluminada por la tenue luz fantasmal del pasillo y señaló su creación.

Ahí estaba ella. Su figura pintada con la delicadeza de un artista enamorado, su cabello flotando como en un sueño, su mirada pacífica irradiando serenidad. Los colores brillaban con un resplandor etéreo, moviéndose lentamente como si la pintura estuviera viva.

T/N llevó una mano a sus labios, sin palabras.


—Te dije que eras mi musa —Susurró Porter con una sonrisa ladeada—Solo necesitaba inmortalizarte en mi mejor obra.


Ella lo miró, sus ojos brillando con una emoción indescriptible. Entonces, sin previo aviso, T/N se acercó y lo abrazó con suavidad. Sus formas fantasmales se entrelazaron en un resplandor espectral y Porter sintió algo que nunca antes había experimentado: calidez. A pesar de ser ambos fantasmas, en ese momento se sintió más vivo que nunca.


—Gracias, Porter. Es hermoso —Susurró ella contra su oído.


Por primera vez en mucho tiempo, Porter sintió que alguien veía más allá de su actitud despreocupada y sus travesuras. Sintió que, en los ojos de T/N, era más que un artista rebelde; era alguien especial.

En ese instante, supo con certeza que estaba completamente enamorado.

Monster High - One shotsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora