Entre sus brazos

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            La felicidad de Amanda era absoluta, de un impulso brincó a colgarse en el cuello de Ignazio. Él se sorprendió, realmente no sabía qué hacer. Se agachó dejando las cosas en el suelo y con un gran abrazo él la estrujó completamente, justo lo que necesitaba, tener a Ignazio entre sus brazos. Se soltaron y lo invitó a pasar. Amanda cerró la puerta con seguro y pasó el pistillo de seguridad.

-¿Me estás aprisionando mi niña?

-¡Obviamente! Ésta noche no te vas. –Amanda pensó un momento en aquel "mi niña".- ¿Mi niña? ¿Sabes cuántos años tengo?
-Te calculo unos veinte, no más.
-No mi cielo, tengo casi veintisiete. –Dijo ésta riendo.
-¿Veintisiete?... ¡No te creo!
-Míralo por ti mismo, veintisiete bien vividos.

Ignazio agarró su pasaporte.

-Vaya, vaya. Mi español no es muy bueno, pero trato de entender. ¡Y yo cuidándote como mi bebé!
-Puedo ser tu bebé si así lo deseas, pero recuerda que quien manda ¡soy yo! –Ambos rieron. Ignazio se sentó en la cama, se quitó la gabardina y miró el suelo pensativo.

-Amanda... –Una gota de agua dulce resbaló por un mechón de su fleco.- Hoy te necesito yo a ti.
-¿Quién es ella y qué le hiciste?
-¿Cómo sabes que es "ella"? -Estaba realmente sorprendido.
-Tu dolor me lo dice, -Amanda se sentó junto a él- se siente diferente. No lo sé. Simplemente me latió.
-Antonella, se llama Antonella. La amé y demasiado, pero hoy me doy cuenta de que no, que nunca fue así.
-¿Qué pasó?

Ignazio arrojó su abrigo al suelo y recostado en la cama extendió sus brazos, de modo que Amanda se acomodó recargándose en su pecho y mirando al techo le dijo:
-Cuéntame. ¡Ésta noche estoy por ti!
-Antes que nada quiero decirte que nadie sabe de esto, Piero lo sospecha, pero sé que si se lo digo cansado de aconsejarme me va a contestar un 'te lo dije' y ya estoy harto de no saber qué hacer. Gianluca es tan soberbio que hay veces que no le pesa el dolor ajeno. –Suspiró una vez más. –Hace un par de años la conocí, me fascinaba su ingenuidad, su impulso. Después de dos días comenzó nuestra relación, yo era feliz, me sentía satisfecho. Hace poco más de tres meses le hablé de matrimonio, y... todo iba bien, pero ayer que salí con ella me di cuenta que era un grave error, ya no me gusta, no siento nada por ella. No quise lastimarla, pero tampoco tengo porque arruinar mi vida a su lado. Me duele verla así, y no sé si lo que me duele es que estoy confundido y que aún la amo.
-¿Al pensar en ella sonríes?, ¿sientes mariposas en el estómago?, ¿te tiemblan las piernas?, ¿te sonrojas?, ¿la necesitas para ser feliz?
-No, pero la extraño.
-¿La extrañas a ella o extrañas tu forma de ser al estar con ella? Igna... En México hay una canción muy buena y que es muy cierta: 'La costumbre es más fuerte que el amor' y yo siento que nunca la amaste, simplemente te acostumbraste a tenerla, a no estar solo. Cuando amas a alguien lo sabes, lo amas esté o no esté. Es un sueño. Cuando amas no puedes ni pensar, todo lo das, eso es el amor, estar para alguien, no pensar en recibir. -Con sus propias palabras Amanda recordó a Gianluca.- Sin importar lo que pase, pensar en su felicidad.




Mis manos neciasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora