Capítulo 43

9K 398 0
                                        

Malala Lorenzo.
Miercoles 16 de Abril, 11.30
°
Jesus aparca frente el cementerio, agarra una rosa negra que nose bien de donde sacó pero jamás había visto tal flor.
~
-Es hermosa. -digo agarrandola mientras entramos en este lugar.
-Hay pocas plantaciones en el mundo. -asegura.
~
Lo miro cuando me quita suavemente la flor y camino abrazada a su brazo cual novia asustada.
~
-Aqui es. -frena junto una lápida.
~
Él se arrodilla, hago lo mismo junto a él y toma mis manos tras soltar junto las otras rosas la que él llevaba.
~
-Ella era Elisabeth, fue la mujer que me recogió del convento, me adoptó sacandome de allí. -comienza a explicar.
-¿Convento? -me extraño.
-Mis padres me abandonaron cuando yo era niño en un convento y esas monjas... Aún es pronto para explicar eso, no... No estoy preparado. -su voz tiembla.
-Tranquilo cariño. -murmuro tocando su pierna.
~
Se sienta en la arena, me siento junto a él haciendo que me rodee con sus brazos los hombros y ambos miramos la tumba mientras intenta seguir explicandome.
~
-Ellas me maltrataron hasta el día que esa mujer me sacó de allí, por eso las marcas de mi cuerpo. -se pone las gafas de sol.
-Te crió. -murmuro.
-Fue mi madre hasta el día que... -se calla.
-Respira cariño. -suplico.
-Me encantaría tenerla aquí, fue lo único que le daba sentido a que yo estuviese aquí. -confiesa.
-Cuando murió te quedaste solo. -observo su rostro.
-Sí y... En realidad siempre sentí que yo en este mundo sobraba, cuando ella murió ese sentimiento fue en aumento. -murmura.
-Ahora estoy yo. -agarro su mejilla.
-Tú te irás en cualquier momento. -dice roto.
-No. -aseguro.
~
Me mira y quito sus gafas de sol viendo sus ojos rojos pues aguanta las lágrimas.
~
-Te amo Jesus, me guste o no me enamoré de ti y... Bueno, soy tu novia. -digo cerca de su rostro.
-Soy menos fuerte de lo que piensas. -murmura.
-Eres mucho más de lo que pienso. -aseguro.
~
Sonrie levemente besando mis labios con suavidad y me apoyo en su pecho mirando la lápida podiendo sentir como esa mujer me suplica que cuide de él, que lo ayude y que no lo deje solo... Joder, jamás me había sentido tan vulnerable.
~
-Tendría que ser una mujer maravillosa. -asegura.
-Lo era, tenía un corazón enorme... Supo quererme como un hijo sin serlo, me aceptó tal y como soy y me quiso. -explica.
~
Me mira, sonrie tierno y besa mis labios.
~
-Igual que tú. -murmura.
-Te amo Jesus. -sonrio.
-Te amo. -susurra nervioso.
~
Nos ponemos de nuevo en pie y veo como Jesús coloca bien las rosas antes de marcharnos.
Toma mi mano de vuelta al coche y recibe una llamada.
~
-Debo acercarme a la oficina. -explica una vez arranca.
-Ve, yo espero en el coche. -digo dulce.
~
Asiente saliendo del aparcamiento y agarra mi mano.
~
-Debes prohibir que te llamen en momentos que no trabajas. -protesto.
-En realidad debería estar trabajando pero en fin, soy mi propio jefe. -digo riendo.
~
Agito la cabeza y sonrie.
~
-¿Es rapido? -pregunto.
-Muy rápido. -aseguro.
-Quiero llegar pronto a casa. -cruzo las piernas y él sonrie.
-Comenzaremos en el despacho, señorita. -dice serio.

La rosa negra Donde viven las historias. Descúbrelo ahora