Malala Lorenzo.
Miercoles 12 de Octubre, 13.10
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Intento que mi madre me mire en lo que Jesús intenta salir de la oficina con Alfonso ya que he conseguido sacar a mi madre de ahí y hacer que gire la esquina de la calle.
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-Tengo que hablar con él. -suplica.
-No es el momento. -digo seria.
-¿Por qué lo me dijiste nada? -llora.
-Yo me entere hace poco que se conocían, mamá, hay muchas cosas que no sabes. -digo seria.
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Ella seca sus ojos y suspira.
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-Necesito verle. -suplica.
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Miro a otro lado cogiendo aire.
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-Hablaré con él y haré que vaya a verte un día de estos, ¿vale? -pregunto.
-Avisame el día. -suplica.
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Veo a Jesús girar la esquina con mi padre, mi madre se tensa y lo mira firme.
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-Tenemos una conversación pendiente pero... Creo que debemos tenerla en otro momento. -dice él.
-Sí. -responde mi madre sin palabras.
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Sé que aún están muy enamorados, soy consciente cuanto sufrió mi madre durante años su ida y jamás podré imaginar las causas que hicieron que mi padre llegase a ese punto para abandonarnos.
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-Mamá, ¿te encuentras bien para ir a casa sola? -pregunto.
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Asiente pero Jesus agarra mi brazo.
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-Llévala tu y yo acerco a Alfonso, en casa nos vemos y hablamos. -dice cerca de mi rostro.
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Asiento sería dejando un suave beso en sus labios pues sí, sigo molesta, pero siento tanto miedo por que dentro de unos años nos veamos él y yo así que es lo único que mi cuerpo me pide.
Llevo a mi madre hasta la que era mi casa, la abrazo fuerte suplicando que se beba una tila y entra a casa secando sus ojos del llanto.
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14.00
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Acabó de mover el pimiento sobre la sarten para que el pollo coja todo el sabor y al fin escucho cerrarse la puerta.
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-Disculpame, he estado hablando con tu padre. -dice agarrando mi cintura.
-¿Qué ha pasado? -pregunto apoyando mis manos en su pecho.
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Coje aire en lo que aparto el pollo en los platos, me abraza por atrás agarrando mi barriga y sonrie.
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-Tengo una manera de quitar el vudú pero puede ser peligrosa y llegar a causarme la muerte. -explica.
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Me giro, miro sus ojos y me besa suavemente.
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-No te preocupes bebé. -dice dulce.
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Agito la cabeza negando.
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-¿Vas a hacerlo? -pregunto colocando los platos en la mesa del salón.
-Solo si tu quieres que me arriesgue. -dice serio.
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Muerdo el pimiento y asiento.
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-Hazlo Jesus, no puedes seguir así, joder, mirate, estas destrozado. -digo seria.
-Mañana sería, a la noche, debes quedarte en casa. -ordena.
-Voy contigo. -aseguro seria.
-Puede ser peligroso para Rosa. -dice serio.
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Frunzo el ceño.
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-¿Rosa? -pregunto.
-La bebé. -dice tierno.
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Sonrio dulce mirando mi barriga y alzo la cabeza.
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-¿Rosa? -pregunto de nuevo.
-Por las rosas negras que le he dejado a mi tata, quiero que se llame Rosa... Si tu quieres. -dice sonriendo.
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Asiento sonriendo y alzo la cabeza.
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-¿Cuanto tardarás? -pregunto.
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Encoje sus hombros.
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-Como te pase algo me muero Jesus...
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La rosa negra
VampirosLa mujer más sencilla que puedas encontrar, universitaria de dieciocho años en Madrid a la cual su padre abandonó hace tres años provocando que su madre caiga en una profunda depresión choca con él, un abogado de veinticinco años el cual lo último q...
