Capítulo 126

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Malala Lorenzo.
Lunes 21 de Febrero. 23.35
°
Sus labios salados chocan los mios, cierro los ojos sintiendo como me pega completamente a él a la vez que maldigo este instante pues he derribado todo el muro que tenía construido contra Jesús. Me seosro levemente de sus labios dejándolos entrabiertos y lo muerde.
~
-Gracias. -murmura rozando nuestros labios.
-Lo estoy haciendo mal. -murmuro.
-Esto es mi culpa, no debería haber aceptado tu invitación. -enreda sus dedos en mi melena.
-Es tu cumpleaños y no viy a dejar que lo pases solo teniendo aquí a tu hija y... Bueno, a mi. -murmuro.
~
Vuelve a besar mis labios suavemente, su lengua choca con la mía provocando que su otra mano me pegue a él por la zona baja de la espalda.
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-Separate, porfavor. -suplico sin aliento.
-Separate tú. -suplica.
-No puedo. -murmuro.
-Yo tampoco. -confieso.
~
Sonrie tierno.
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-Aún me amas... Sé que aún puedo contar contigo. -murmura.
-Aunque no te ame, siempre podrás contar conmigo y, por desgracia, estoy segura que siempre te amaré. -murmuro mirando sus ojos.
~
Sonrie con los ojos brillantes, llevo mis manos a su pecho apartandolo y me mira.
~
-Voy a la cama, necesito dormir. -digo tensa.
-Descansa. -dice amable.
-Gracias. -comento.
°
Jesus Oviedo.
Martes 22 de Febrero. 8.00
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Me doy el desayuno a Rosa, la acabo de vestir y agarro el maletin pues debo ir a la oficina a ver que todo esté bien por este bufete, le cojo las cosas a la niña y la dejo en el suelo jugando en lo que subo a avisar a Malala, anoche me apague la alarma para que no madrugase hoy.
Me asomo a la habitación viendola desnuda, con la manta enredada en su cadera y sus pechos al aire, lamo mis labios desenadola tanto como la deseé siempre y le paso la manta por encima.
~
-La niña. -se alerta cuando me siente.
-La llevo yo a la guardería, descansa. -digo dulce.
-¿Y la alarma? -se extraña adormilada.
-Anoche la apagué yo cuando te quedaste dormida para que hoy no madrugases. -comento.
~
Ella se remueve y sonrie.
~
-Gracias. -murmura.
-Descansa, vendré sobre las doce. -digo dulce.
~
Asiente colocándose bocabajo y dejó un suave beso en su espalda dandome cuenta de cuánto he necesitado a Malala esta semana allí en Madrid, necesito que vuelva conmigo, la necesito a mi lado toda la vida.

La rosa negra Donde viven las historias. Descúbrelo ahora