Capítulo 137

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Malala Lorenzo.
Miercoles 2 de Marzo. 19.00
°
Escucho la puerta de mi habitación abrirse, alzo la vista de la almohada y me tenso al darme cuenta que es Jesús.
~
-Bebé, ven abajo, dejame hablar contigo. -suplica.
-¿Me vas a contar la verdad? -pregunto sentandome sobre el colchón.
-Pero antes comes algo. -advierte.
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Agito la cabeza agarrandome el cabello nuevamente y se acerca a mi.
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-Llevas desde las diez de la mañana aquí metida, porfavor, come algo. -suplica.
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Lleno mi pecho de aire derrotada y asiento.
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Bajo las escaleras agarrada a su brazo, me siento en el sofá y él se acerca con varios papeles.
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-He buscado aquí el nombre de tu psicólogo y no lo he encontrado. -explica.
-¿Para que lo quieres? -le quito los papeles.
-Hablar con él y saber cómo estás desde otro punto de vista. -dice serio.
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Agito la cabeza y se sienta a mi lado extrañado.
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-No busques su teléfono. -digo sentía.
~
Me rodea con sus brazos haciendo que me tumbe en el sofá apoyada en su peccho bocarriba mientras sus brazos y piernas me rodean, agarra mis manos y las acaricia suavemente.
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-Automedicacion ¿verdad? -pregunta firme.
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Me tenso y asiento.
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-Me ha ido bien y he continuado, no es nada. -aseguro.
-Son pastillas que pueden alterar tu comportamiento, debes de tener cuidado. -asegura.
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Suspiro cerrando los ojos y encojo los hombros.
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-No me pasará nada. -comento tranquila.
-¿Y si sí pasa? -insiste.
-Tendréis suerte. -espeto.
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Sus dedos paran de acariciar en seco y agarran ki rostro para que lo mire.
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-Me muero sin ti ¿me oyes? -pregunta firme.
-Todo estaría mejor sin mi. -insisto.
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Roza nuestros labios.
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-Me quedaría solo en el mundo, solo con Rosa... No podría aguantar sin ti. -asegura.
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Agarro su mejilla suavemente y muerdo mi labio.
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-Perdoname. -murmuro sin voz.
-Perdoname tú a mi, no debí dejar que te enamoras es de mi. -asegura.
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Agito la cabeza y beso sus labios lentamente, puedo sentir como mojo sus mejillas con mis lágrimas haciendo que muerda mi labio cariñosamente.
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-Te amo. -susurro.
-Te amo. -me mira.
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Sonrio tierna cuando me vuelve a besar y frunzo el ceño.
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-Cuéntame la verdad. -suplico.
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Rose levemente volviendo a agarrar mis manos, así, de esta manera, me tiene mirando al techo y no a sus ojos pues sé que le pongo nervioso.
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-Llegará un momento en el que Rosa dañé tu cuerpo como hice yo en su momento... Debo morderte antes de que esto suceda o tu propia hija te mtara sin querer. -explica.
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Giro el rostro y encojo los hombros.
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-Muerdeme ya. -digo seria.
-No es tan sencillo bebé. -besa mis labios.
-¿Qué pasa? -pregunto.
-Sí te muerdo dependerás de mi de por vida y si algo sale mal puedo matarte. -anuncia.
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Me paralizo ante sus brillantes ojos, pega nuestras frentes y vuelvo a la realidad tomando aire.
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-¿Depender de por vida? -murmuro.

La rosa negra Donde viven las historias. Descúbrelo ahora