Capítulo 122

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Malala Lorenzo.
Lunes 21 de Febrero. 12.00
°
Preparo el almuerzo mientras que tengo una "cuenta atrás" para ir a por Rosa a la guardería, una notificación salta en mi teléfono haciendo que el maldito nudo en la garganta regrese: hoy es su cumpleaños.
Cojo mi teléfono dudando su debo llamarlo, ponerle un mensaje o dejar el día pasar como uno cualquiera.
Acabo de hacer el almuerzo corriendo a cambiarme y conduzco hasta llegar a la guardería unos quince minutos antes, me paro en un bar pidiendo una cerveza y observo mi teléfono nuevamente para, otra vez, sorprenderme con un mensaje suyo: "En media hora llego a Sevilla, necesito saber dónde estás para ver a mi hija si es posible" a lo que simplemente respondo con mi ubicación... Tan solo ha pasado una semana y no, no estoy preparada para saber de él y verlo, aún no me he adaptado a mi vida aquí en Sevilla, sola, sin Jesus y ya está de vuelta.
Me acerco a la puerta de la guardería, entro viendo a mi hija en los brazos de una maestra y está me sonrie dulce.
~
-Es la única que no llora. -dice sonriendo.
-Lo llora todo en casa. -bromeo cogiéndola.
-Es una niña genial. -asegura.
~
Sonrio mirando a lo bebé la cual me abraza, salgo de ahí montandola en el coche para después llegar a casa viendo a Jesús en la puerta.
~
-¡Papá! -dice ella emocionada.
-Felicita a papá. -digo dulce cogiéndola.
-Papi. -dice sonriendo.
~
Él se acerca, la coje en brazos fundiéndose en un hermoso abrazo y me mira tenso.
~
-Felicidades. -digo amable.
-Gra... Gracias. -me mira de arriba a abajo.
~
Abro la puerta de casa, se queda parado en la puerta y me giro.
~
-Entra. -ofrezco tirando yo de su maleta.
~
Se queda sorprendido viendo la casa pues, aunque no es grande, es preciosa.
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-Gracias por dejarme venir a verla, al menos hoy en mi cumpleaños. -dice dulce.
~
Niego entrando a la cocina escuchando como juegan, aparto la comida de Rosa y me quedo paralizada ante la escena de él tirado en el suelo con Rosa sobre su cuerpo riendo.
~
-¿Le das de comer? -pregunto.
~
Asiente reincorporandose y yo, totalmente paralizada, camino hacia la cocina intentando controlar mis sentimientos ante esta situación ¿en que momento de mi vida he llegado aquí?

La rosa negra Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora