Capítulo 106

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Jesus Oviedo.
Sábado 5 de Noviembre. 20.00
°
Miro a Alfonso una vez Aparco frente su apartamento y me mira preocupado.
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-¿Por qué no me contaste nada? -pregunto.
-No... No me fio de nadie desde aquel momento pero me acerque a ti para que no cometieses mi error. -dice preocupado.
-Pensaba que conocía todo de ti. -digo serio.
-Ahora si conoces todo de mi, y, enserio Jesus, gracias, me has hecho sentir padre dejando que te ayude, el padre que nunca fui. -dice sin voz.
-Intentaré calmar a Malala y que ella hable con su madre... No puedo hacer más y ellas merecen una explicación en profundidad. -digo serio.
-Muchas gracias Jesús. -sostiene mis manos.
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Lo abrazo y conduzco de vuelta a casa de Celeste oara recoger a mi chica.
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-¿Cómo está? -pregunto cuando me abre la puerta.
-Aún no cree lo sucedido, le estiy explicando nuestra situación y que alomejor su nieta no es tan humana. -susurra pegada a mi rostro.
-¿Estás tranquila? -pregunto
-Estoy preocupada bebé. -dice suspirando.
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Asiento besando sus labios con suavidad y le muerdo el inferior haciendo que sonria.
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-Voy a decirle que me marcho, espera aquí. -dice sobre mis labios.
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Entra un instante para avisar a su madre y sale con el bolso en la mano, nos sentamos en el coche y arranco de vuelta a casa viendo como acaricia su barriga.
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-¿Sabes a quien mató? -pregunta.
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Niego con la cabeza bastante serio.
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-Sólo suplico que ojalá mis sueños solo sean eso, sueños. -aseguro.
-Tú tata era una mujer sabia bebé, debes hacerle caso, no formes ningún mal por nuestro bien, el bien de los tres. -dice tocando su barriga.
-Como Alfonso sea el causante de la muerte de mi tía no se cómo reaccionaría. -aseguro.
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Ella agarra mi mano y coje aire.
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-Quiero que nazca Rosa y nos vayamos lejos, estoy derrotada. -suplica.
-Aquí tengo la tumba de Elisabeth... Bebé yo... -murmuro.
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Sonrie tierna y agita la cabeza.
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-Aún le quedan dos meses para salir a esta pesada. -bromea.
-En dos meses podré follar de nuevo. -sigo la broma.
-¡Jesús! Con un bebé en casa olvídate de follar. -continúa.
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Paro en un semáforo abriendo los ojos impresionado.
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-¡Ni de coña! La primera noche que estés recuperada te quiero a cuatro en la cama, mi Rosita se va a estar callaita dormida. -aseguro.
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Muerde su labio sonriendo y encoje los hombros.
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-¿Y si no? -alza la ceja.
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Rio tocando su barriga y sigo conduciendo.
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-Pero si me veo capaz nos iremos lejos de todo y todos. -regreso al tema principal.

La rosa negra Donde viven las historias. Descúbrelo ahora