Capítulo 123

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Malala Lorenzo.
Lunes 21 de Febrero. 21.00
°
El agua calida moja mi cuerpo provocando que cierre los ojos descansando por primera vez en meses, respiro hondo y sonrio cuando escucho un grito de Rosa jugando con Jesús: llevan todo el día juntos jugando en el jardín.
Mil cosas pasan por mi cabeza en esta instate haciendome pensar si venirme a sevilla a mejorado o empeorado la situación pues, igualmente, Jesús está aquí conmigo d tras solo una semana de mi ida. Me gusta que esté aquí pero no era lo que yo quería, necesitaba estar sola, pensar y recapacitar sobre los últimos echos que han marcado estos últimos meses.
Escucho la puerta sonar haciendo que abra los ojos y un tranquilo "adelsnte" sale de mis labios.
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-Disculpa, no quiero molestarte. -dice parado al verme dentro de la bañera sin ropa.
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Me sumerjo un poco más cubriendo más mis pechos y agito la cabeza negando.
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-¿Qué ocurre? -pregunto.
-Quería pedirte si la bebé puede venir conmigo hoy al hotel... Quiero estar con ella el resto del día. -susurra.
-Mañana tiene guardería Jesús. -digo tensa.
-No... No te preocupes, no había pensado en eso. -comenta cortado.
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Se gira para bajar de nuevo pero mi hoz lo frena.
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-Quedate aquí a dormir, no pagues un hotel teniendo mi casa. -digo seria.
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Rie tierno pero niega.
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-No quiero molestarte, lo último que pretendo es ser una molestia para ti, entiendo que no quieras verme y menos estar conmigo. -dice tenso.
-Te lo estoy diciendo yo, te quedas para estar con tu hija Jesús. -aseguro.
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Sonrie asintiendo y me apoyo nuevamente en la bañera haciendo que se vean mis pechos levemente. Noto su mirada sobre mi cuerpo, rio sonora ente y vuelve a la realidad.
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-Disculpa, me he quedado embobado. -rie tímido.
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Sonrio negando y sale del baño rápidamente.
Me pongo la toalla saliendo de la bañera, peino mi rizado cabello y froto mis ojos sentandome sobre la cama encima de la toalla con esta aún puesta.
Escucho pequeños golpecitos en el suelo y rio al ver a mi niña gateando hacia mi.
°
Jesus Oviedo.
Me quedo tras la puerta viendo como coje a la bebé, me quedo alucinado viendo la escultura que tiene por cuerpo humano, con sus rizos mojados y una sonrisa hermosa.
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-Siento que sufras esto mi vida. -dice con la voz cortada.
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Me tenso.
~
-Amo a tu papi pero las cosas no siempre salen bien cariño, juro que daría todo por él pero... Ko podía más mi niña. -susurra acariciando el rostro de nuestra bebé.

La rosa negra Donde viven las historias. Descúbrelo ahora