El Almirante Rassk Korvo, un Neimodiano de aspecto sombrío y calculador, observaba la batalla desde el puente de su imponente crucero clase Providencia, el Mandíbula de Akk. Vestido con un uniforme oscuro y elegante, sus ojos rojos se mantenían fijos en el holomapa tridimensional que proyectaba la situación en tiempo real. Su piel verdosa reflejaba las luces de la batalla estelar, y sus largos dedos jugaban con los controles de su consola, ajustando los detalles estratégicos de cada movimiento.
Afuera, en la vasta oscuridad del espacio, la batalla continuaba con una brutalidad implacable. Los disparos de láser y los misiles iluminaban el vacío, mientras los cazas Ala-X intentaban contener las interminables oleadas de droides Buitre. La estación orbital de la colonia minera Treynak estaba al borde del colapso. Los escudos de la estación, bombardeados sin descanso, finalmente habían caído. Ahora, la estructura metálica de la estación quedaba expuesta, vulnerable a los disparos de la flota de la Confederación de Comercio.
Korvo, con una expresión de serenidad calculadora, movió su mirada hacia uno de sus oficiales tácticos, un droide táctico de modelo avanzado, que se mantenía inmóvil junto a él. "Los escudos de la estación están desactivados, Almirante. Se recomienda concentrar el fuego en las baterías láser y los cañones pesados de la estación para reducir su capacidad ofensiva."
Korvo asintió lentamente. Su mente fría y analítica procesaba la información con la misma eficiencia implacable de una máquina. Sabía que la clave de esta batalla no era solo destruir a los cazas Ala-X que defendían la estación, sino también neutralizar las defensas estacionarias antes de que pudieran contraatacar. Si lograban eliminar los cañones principales, la resistencia de los cruceros Venator y Aclamator sería más fácil de manejar.
"Es hora de terminar esto," dijo Korvo con su voz áspera y profunda. "Concentren todo el fuego en los cañones principales de la estación. No quiero ver ni una batería láser operativa cuando terminemos aquí."
El oficial táctico asintió, transmitiendo las órdenes a través de la red de mando de la flota. Los enormes turboláseres del Mandíbula de Akk, junto con los de las otras naves de la flota, ajustaron su ángulo de disparo. La flota de la Confederación estaba compuesta principalmente por una mezcla de cruceros Munificent, fragatas Recusant, y varios transportes y naves de apoyo más pequeñas. Pero en el corazón de la formación estaba el propio crucero Providencia, la nave insignia de la flota, y la más temida.
Desde los pesados cañones del Mandíbula de Akk, surgió una descarga de energía verde que surcó el espacio, dirigiéndose directamente hacia la estación orbital. El impacto fue brutal. Una de las principales baterías de cañones láser de la estación explotó en una nube de fuego y escombros, arrojando fragmentos de metal al vacío. Una segunda ráfaga de turboláseres de otra de las naves de la flota destruyó otra batería de defensa, reduciendo aún más la capacidad de la estación para devolver el fuego.
En el puente, el Almirante Korvo observaba con una calma aterradora. Los Neimodianos eran conocidos por su naturaleza cobarde y temerosa, pero Korvo era una excepción. Su frialdad no provenía de la falta de miedo, sino de una comprensión calculada de la guerra. Para él, la batalla era una serie de números y ecuaciones, donde cada disparo, cada nave destruida, era simplemente parte de una ecuación más grande que lo llevaría a la victoria.
"Los escudos colapsaron de manera satisfactoria," comentó Korvo mientras su mirada seguía la destrucción de la estación. "No permitamos que tengan la oportunidad de rearmarse. Continúen con los bombardeos. Quiero que la estación esté completamente inoperativa antes de la próxima órbita."
A lo lejos, en las afueras de la ventana de visualización del puente, los cazas Ala-X continuaban luchando desesperadamente contra los droides Buitre. Las maniobras ágiles de los cazas republicanos intentaban evadir las ráfagas de fuego automático de los droides, pero los números abrumadores eran una amenaza constante. Los droides Buitre giraban y se lanzaban en enjambres, moviéndose con precisión robótica para cercar a los Ala-X, pero algunos pilotos, mostrando una habilidad sobrehumana, lograban destruir a varios enemigos antes de ser abatidos.
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El Ascenso De La Humanidad
Fiksi IlmiahDespués de que el mundo pasara por una terrible pandemia global la cual acabó con decenas de miles de vidas de todas las clases sociales y no solo eso si no que también el daño que dejó fue a a tal grado que dejó a decenas de países en quiebra. Las...
