Ryloth - Ciudad Fortaleza de Tormar - Subsuelo Militar, Centro de Mando Provisional - 04:11 horas
El humo aún se filtraba desde las ruinas superiores hacia los corredores del centro de mando subterráneo. Las paredes vibraban ocasionalmente por detonaciones lejanas, ecos de una guerra que, aunque menguada en este sector, estaba lejos de concluir.
El gobernador Modem Vass, cubierto de ceniza y con un vendaje improvisado en la frente, se mantenía firme frente a la mesa táctica holográfica. Las luces temblorosas del proyector delineaban la silueta del mapa de Ryloth. La ciudad fortaleza de Tormar, antaño bastión impenetrable, aparecía ahora marcada en rojo, con franjas grises que indicaban sectores destruidos.
-Confirmado, señor -dijo el oficial de comunicaciones con voz áspera-. Último escaneo orbital indica que la totalidad del contingente droide ha sido eliminado o dispersado en un radio de 200 kilómetros alrededor de Tormar. La ciudad ha resistido.
Modem no respondió de inmediato. Caminó lentamente hasta una consola auxiliar, activando las cámaras de vigilancia externas. Lo que vio lo dejó en silencio.
Tormar estaba en ruinas.
La gigantesca muralla norte, de 300 metros de largo y 60 de altura, había colapsado completamente. Las torres de artillería que antaño defendían el cielo estaban reducidas a esqueletos humeantes. Las plazas centrales eran cementerios de tanques, blindados, mechas y miles de cuerpos cubiertos de cenizas. La gran catedral de mando, construida para simbolizar la esperanza de la Federación en Ryloth, había sido derrumbada por fuego de artillería orbital de la Confederación tres días antes.
Y sin embargo... habían resistido.
-¿Bajas confirmadas? -preguntó finalmente.
Un oficial de logística bajó la mirada, tragando saliva.
-Señor... hasta ahora, estimamos... 798.000 bajas confirmadas entre las tropas de Tormar. Eso incluye infantería, blindados, técnicos, mechas y personal civil que colaboró en la defensa. Las cifras aumentarán con el amanecer. La mayoría de las zonas este y oeste siguen sin rastrear.
Vass cerró los ojos un momento. No por debilidad, sino por respeto.
-Y del resto del planeta... ¿tenemos algo?
-Todavía nada concreto, señor -respondió un segundo operador, transmitiendo señales de todas las guarniciones activas en Ryloth-. Algunas zonas del sur han cortado toda comunicación. Sabemos que la guarnición del Monte Efran cayó completamente hace dos días, y los pantanos de Kyrell están aún bajo control droide. Pero... muchas otras unidades siguen luchando, la resistencia es dispersa.
Modem asintió.
La victoria en Tormar había sido una gota de esperanza en un océano de sangre.
Pero sabía que no era suficiente. Aún quedaban cientos de miles de droides sobre Ryloth. Algunas zonas estaban bajo ocupación total, otras eran zonas grises con combates constantes. Y aunque habían logrado algo impensable -derrotar a una fuerza de asedio masiva en una sola ciudad-, la Federación no podía celebrar todavía.
-¿Qué hay de los Helldivers? -preguntó.
-Las cinco compañías que saltaron durante la noche lograron tomar el corredor sur, impidiendo que los refuerzos droides atacaran el centro de mando. Fueron fundamentales en sellar la retaguardia del enemigo. Pero... las pérdidas también fueron graves. De los cinco mil hombres que saltaron, solo 410 han sido recuperados.
Modem suspiró.
Los Helldivers, unidades de choque de élite capaces de lanzarse en cápsulas orbitales directamente al corazón del enemigo, eran una de las últimas cartas de la Federación. Su uso había sido decisivo, pero no sin costo.
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El Ascenso De La Humanidad
Fiksi IlmiahDespués de que el mundo pasara por una terrible pandemia global la cual acabó con decenas de miles de vidas de todas las clases sociales y no solo eso si no que también el daño que dejó fue a a tal grado que dejó a decenas de países en quiebra. Las...
