Capitulo 145: El inicio del Final

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El Vigilant mantenía su posición sobre Tormar, su imponente figura flotando sobre la capital como un guardián de acero. Desde el puente de mando, el capitán Voss observaba los datos que llegaban a través de los sensores de la nave. Las primeras líneas de la Confederación de Comercio avanzaban desde el norte, una interminable oleada de droides de batalla y vehículos blindados que marchaban con precisión mecánica, desplegándose en formación para el asalto total contra la ciudad. 

El oficial de sensores se giró rápidamente. 

—¡Contacto con las fuerzas enemigas! Alcance confirmado a diez kilómetros de la línea de defensa exterior. 

Voss se cruzó de brazos, analizando los datos en la interfaz táctica. En los monitores, los escáneres mostraban una vasta marea de droides B1 avanzando en oleadas, respaldados por tanques AAT y artillería pesada HAG que comenzaban a posicionarse. 

—Que ajusten sus coordenadas —ordenó Voss con voz firme—. Artilleros, preparen salvas de bombardeo con los cañones laterales. 

—¡Cañones en posición! —confirmó el jefe de artillería. 

El Vigilant descendió ligeramente, ajustando su inclinación para que sus baterías laterales tuvieran el mejor ángulo de ataque. En cuestión de segundos, las torretas de los turboláseres pesados giraron en sincronía, alineándose con los blancos enemigos. 

Voss no dudó ni un instante. 

—¡Abran fuego! 

Los cañones del Vigilant rugieron con una estruendosa descarga de energía, iluminando el cielo con un resplandor azulado. Salvas de turboláseres atravesaron la atmósfera en un instante, impactando contra el enjambre mecánico con una brutal precisión. 

Las explosiones fueron inmediatas. Los primeros impactos golpearon en el corazón de la formación enemiga, desintegrando docenas de B1 y volcando vehículos blindados con la fuerza de las detonaciones. Los tanques AAT que intentaban tomar posiciones fueron convertidos en chatarra ardiente cuando los turboláseres los alcanzaron, sus blindajes siendo perforados como si fueran de papel. 

Las líneas enemigas comenzaron a desorganizarse. La artillería HAG, que se estaba preparando para abrir fuego sobre la ciudad, fue destruida antes de que pudiera disparar un solo proyectil. Varias explosiones secundarias iluminaron el campo de batalla cuando los depósitos de energía de los droides explotaron, desencadenando reacciones en cadena que aniquilaron más unidades a su alrededor. 

Desde el puente del Vigilant, Voss observó la devastación con una mirada calculadora. 

—Impactos confirmados, capitán —informó el oficial de artillería—. Estimamos un 35% de bajas en la primera oleada enemiga. 

El capitán asintió. 

—Recarguen los cañones. Quiero otro bombardeo en treinta segundos. 

Los operadores en el puente trabajaban a toda prisa, recalibrando los sistemas y ajustando el ángulo de disparo. Mientras tanto, las fuerzas enemigas intentaban reorganizarse, pero el daño ya estaba hecho. Los B1 caían en filas, incapaces de responder al ataque, mientras que los B2 intentaban abrir fuego en vano contra el Vigilant, sus blásters rebotando inútilmente contra su blindaje. 

Voss miró hacia la pantalla principal. El enemigo había subestimado la llegada del Vigilant y lo estaba pagando con creces. Pero sabía que no tardarían en responder con algo más pesado. 

—Informen a las unidades terrestres —dijo con calma—. La primera fase de bombardeo ha sido un éxito. Prepárense, porque el enemigo aún no ha mostrado su verdadera ofensiva.

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