Capitulo 115: Recuerdo

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En el corazón del vórtice de Caliban, la batalla alcanzaba un punto crítico. Las naves del Covenant, cuyas imponentes siluetas cortaban el vacío del espacio, se replegaban en un intento desesperado por cubrir su retaguardia, la cual había sido devastada por la sorpresiva emboscada de la 1ra flota lunar de Altalick. La flota del Covenant, normalmente eficiente y devastadora, parecía desorganizada por primera vez, viéndose forzada a una defensa improvisada mientras sus naves de largo alcance lanzaban descargas de plasma y haces de energía hacia las fuerzas lunares.

En el puente del Defiant, el Almirante Dormund observaba el caos a través de los monitores tácticos. Sus ojos recorrían rápidamente los detalles de la batalla, viendo cómo la precisión del fuego del Covenant disminuía, incapaces de acertar con la contundencia acostumbrada debido a las maniobras evasivas de las naves de Altalick. La flota lunar, con su agilidad y la ventaja del factor sorpresa, se mantenía en formación, esquivando con habilidad los proyectiles que lograban acercarse.

—Informes de daños —pidió Dormund con voz firme, sin apartar la mirada de los paneles.

—Mínimos, señor. La flota de Altalick ha sufrido daños menores, pero sigue operativa a plena capacidad. Las naves principales del Covenant aún no están completamente posicionadas para contraatacar —respondió uno de sus oficiales.

Dormund asintió. Sabía que el éxito de esta batalla dependía de aprovechar ese momento de desorden en las filas del Covenant. La 2da y 3ra flota lunar, ahora con sus cañones de riel cargados y listos para un segundo asalto, abrían fuego nuevamente. Los haces de energía y proyectiles de alto impacto rasgaron el espacio, golpeando a las naves enemigas que aún no habían terminado de reagruparse. Varias de las fragatas del Covenant comenzaron a desmoronarse bajo la presión, sus escudos colapsando y sus cascos partiéndose en explosiones espectaculares.

—Concentren el fuego en sus líneas centrales —ordenó Dormund—. No les den oportunidad de recuperarse.

Las órdenes se transmitieron rápidamente, y los capitanes de las distintas naves comenzaron a ajustar sus posiciones, aprovechando las brechas en la formación enemiga. Mientras tanto, la Séptima Flota Solar se replegaba, como parte del plan original de Dormund, simulando una retirada táctica para atraer más naves del Covenant hacia el campo de batalla. Las naves del Covenant, confiadas en su superioridad numérica, cayeron en la trampa.

Dormund sabía que este era el momento adecuado. Giró hacia su oficial táctico.

—Despleguen todos los escuadrones de cazas. Quiero a los Ala-X y Ala-Y en la zona inmediatamente.

—Señor, desplegando cazas.

Las compuertas de los hangares del Defiant se abrieron, y decenas de cazas Ala-X y Ala-Y surgieron del vientre de la nave, formando rápidamente escuadrones organizados. Los cazas Ala-X, con su maniobrabilidad y velocidad, estaban diseñados para interceptar y destruir a los cazas enemigos, mientras que los Ala-Y, con su capacidad de bombardeo, se encargaban de atacar las naves más grandes del Covenant.

Los cazas del Covenant no se hicieron esperar. Aparecieron en masa, sus siluetas serpenteantes con formas alargadas y orgánicas, características de su tecnología avanzada. Estos cazas, conocidos como Serafines, eran rápidos y letales, con un diseño aerodinámico y armamento de plasma capaz de destruir cazas enemigos con un solo disparo certero. Acompañados por los Banshees espaciales, más pesados y robustos, formaban la columna vertebral de las fuerzas aéreas del Covenant. Los Serafines aceleraron hacia las fuerzas humanas, desatando andanadas de disparos de plasma verde que trazaban arcos en el vacío estelar, buscando destruir a los Ala-X antes de que pudieran causar estragos en su formación.

Los cazas de Dormund, sin embargo, estaban bien preparados. Los Ala-X maniobraban con destreza, evadiendo los disparos de plasma y respondiendo con sus propios cañones láser. En cuestión de minutos, el espacio entre ambas flotas se llenó de estelas de fuego, explosiones y escombros flotantes mientras las naves chocaban en un brutal combate aéreo. Los Ala-X lograban derribar varios Serafines, pero las pérdidas eran considerables en ambos bandos.

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