Las siete flotas de Ryloth se desplegaron en el vasto espacio exterior, formando una serie de formaciones organizadas y precisas. El vacío alrededor del planeta estaba ahora lleno de naves de guerra de la Federación Humana, todas alineadas, listas para la batalla decisiva que decidiría el futuro del planeta. Los Venator, Aclamator, Consular, y fragatas menores flotaban en el espacio como una marea imponente de acero y energía, con los cazas Ala-X y Ala-Y en formación de ataque, listos para lanzarse a la batalla. Eran más de 140 naves, una armada reunida con un único propósito: defender Ryloth a toda costa.
En el puente del destructor Venator Heraldo de la Libertad, el almirante Kress observaba el campo de batalla a través de los ventanales de la nave insignia. A su alrededor, los oficiales estaban tensos, preparados para cualquier orden. Los hologramas tácticos mostraban la vasta formación de la Confederación de Comercio, ya en movimiento. En el centro de su flota, una sombra que todos reconocían: el Malevolencia, una colosal nave de guerra que había destruido a la 2da Flota y ahora amenazaba con hacer lo mismo con el resto de la armada.
-"Esta será la última ofensiva," -dijo Kress, su voz firme, pero consciente del desafío que enfrentaban-. "No importa cuán poderosa sea esa nave, debemos mantener nuestras líneas y destruirla antes de que nos destruya a nosotros."
A su derecha, el almirante Tarkov, al mando de la 5ta Flota, asintió mientras ajustaba su propio comunicador. Habían trazado un plan para dispersar a sus fuerzas y atacar los puntos débiles de la flota de la Confederación, mientras intentaban evitar el devastador cañón de iones del Malevolencia. Sabían que este enfrentamiento no se trataría solo de disparar primero, sino de maniobrar mejor y evitar ser atrapados por el arma más mortífera de la flota enemiga.
El canal de comunicaciones se abrió y la voz del gobernador Modem Vass resonó en todas las naves.
-"A todos los capitanes, esta es la batalla decisiva. No hay retirada, no hay vuelta atrás. Debemos mantenernos firmes y destruir a la flota de la Confederación. Si Ryloth cae, su siguiente objetivo serála tierra."
Los pilotos de cazas, alineados en los hangares de los destructores Venator, recibían sus órdenes finales. Los Ala-X y Ala-Y estaban armados hasta los dientes, con misiles de protones y torpedos listos para ser disparados a las naves capitales del enemigo. Los pilotos ajustaban sus cascos y revisaban sus sistemas de navegación, sabiendo que esta batalla podría ser la última para muchos de ellos.
Tol'veth, almirante de la 3ra Flota, observaba en silencio cómo las primeras señales de actividad surgían del bando enemigo. Los enormes cruceros Munificent comenzaron a desplazarse hacia sus posiciones, sus cañones pesados ya cargados. Sabía que el primer golpe sería crítico. Enviarían sus cazas en oleadas para interceptar los bombardeos iniciales y hacer retroceder a las naves de la Confederación, pero todo dependía de cómo lidiarían con el Malevolencia.
-"Que se desplieguen los cazas," -ordenó Tol'veth, su mirada fija en el horizonte espacial.
De inmediato, los hangares de los Venator se abrieron y las escuadrillas de cazas Ala-X y Ala-Y salieron disparadas hacia el frente, como un enjambre de avispas listas para atacar. Los pilotos sabían que enfrentaban a los temibles cazas Buitre, y que cada error podría costarles la vida, pero su misión era clara: proteger a las naves capitales y atacar los puntos débiles de la formación enemiga.
El espacio comenzó a llenarse de disparos de energía y maniobras evasivas. Los primeros escuadrones de cazas Ala-X se encontraron con los cazas Buitre en el centro del campo de batalla, iniciando un feroz combate mientras los Ala-Y se preparaban para sus ataques de bombardeo. Los gritos y las órdenes de los pilotos resonaban en las comunicaciones mientras se lanzaban hacia el enemigo, disparando y esquivando los ataques en una danza mortal.
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El Ascenso De La Humanidad
Ciencia FicciónDespués de que el mundo pasara por una terrible pandemia global la cual acabó con decenas de miles de vidas de todas las clases sociales y no solo eso si no que también el daño que dejó fue a a tal grado que dejó a decenas de países en quiebra. Las...
