Capitulo 160: La Intervención de Dormund

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Frente a ellos, la batalla se extendía en un caos de fuego cruzado, estelas de iones y fragmentos incandescentes flotando en la órbita cercana a la Luna. El almirante Dormund, con los ojos fijos en la proyección tridimensional del campo de batalla, no necesitó órdenes iniciales: su mente ya estaba procesando cada trayectoria, cada movimiento enemigo, cada ruptura en las líneas.

—Informe de situación —ordenó con voz firme, sin levantar la mirada del holomapa.

—El frente lunar está resistiendo con dificultad, señor. El grupo principal de la Confederación mantiene posiciones sobre el hemisferio oriental del satélite, con un despliegue combinado de Munificents y Providencias apoyados por cazas buitres. Nuestras fuerzas en la superficie están manteniendo las líneas, pero el asedio orbital continúa —respondió el oficial táctico.

Dormund asintió. Su mente se movía con la velocidad de un algoritmo, evaluando vectores, proyecciones de energía y trayectorias de fuego. Sabía que la clave no era igualar la fuerza bruta de la Confederación, sino romper su coordinación. Su flota no era la más grande, pero sí la mejor entrenada: la Séptima Flota Solar, curtida en decenas de enfrentamientos a gran escala.

—Formación de batalla Solaris Delta-9. Los Venator formarán tres líneas escalonadas. Los Acclamator y las fragatas de escolta cubrirán los flancos y la retaguardia. Quiero los cazas Ala-X en escuadrones compactos, cinco formaciones principales, cada una con apoyo de Ala-Y. —Giró hacia el oficial de comunicaciones—. Que los pilotos carguen torpedos de protones de alta penetración. Vamos a abrir un corredor en su línea de soporte.

—A la orden, señor.

El Defiant viró con elegancia hacia la zona de mayor densidad enemiga, y un segundo después, la voz metálica del oficial de navegación anunció:

—Todas las naves en posición. Vector de avance calculado.

Dormund observó las formaciones enemigas con mirada fría. Los Munificents estaban demasiado concentrados, formando un muro compacto de fuego pesado. Era un error clásico de los comandantes de la Confederación: sobredependencia en el poder de fuego sin maniobrabilidad real. Dormund lo vio como una grieta, una puerta abierta.

—Inicien avance a velocidad media. Ángulo de inclinación negativo de doce grados. Quiero que el grupo Vega nos cubra desde el flanco derecho. El Solar Two y el Raptor Dawn se desplazarán hacia el extremo izquierdo. Ataquen desde abajo del plano orbital.

Las órdenes se ejecutaron con precisión milimétrica. El espacio se iluminó cuando los Venator abrieron fuego, descargando andanadas de turboláseres verdes y cañones de iones que destrozaban los escudos enemigos. A la distancia, una fragata Munificent intentó virar, pero fue alcanzada por una salva combinada del Defiant y el Solar Two. Su estructura se partió en dos, girando lentamente antes de estallar en una nube de fragmentos incandescentes.

Dormund observó sin emoción visible. —El enemigo concentra su fuego en el frente central, señor —advirtió el táctico.

—Justo como esperaba. Envíen al grupo Specter a la posición seis. Fuego de flanqueo, corten su comunicación y eliminen su vector de coordinación.

Los escuadrones Specter —compuestos por Ala-X de élite— salieron disparados de los hangares laterales del Defiant, girando con precisión entre los haces de fuego láser. Sus maniobras eran letales, casi artísticas. Los Ala-Y les siguieron, lanzando una lluvia de torpedos que atravesaron los escudos dañados de un Providence, impactando directamente en su reactor auxiliar. La nave enemiga estalló, provocando una cadena de detonaciones que desorganizó al resto del grupo.

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