La batalla en la órbita de Ryloth alcanzó un punto crítico cuando las fuerzas de la Federación Humana, lideradas por el almirante Tarkov, lograron romper el flanco de la flota enemiga. Sesenta naves de guerra, entre Venators, Acclamators y fragatas Consular, avanzaban implacables, abriendo fuego con todas sus baterías mientras dejaban atrás los restos humeantes de cruceros de la Confederación.
Las explosiones iluminaban el vacío con destellos anaranjados mientras los cazas Ala-X y Ala-Y escoltaban la formación. Tarkov observaba desde el puente de su Venator insignia, los ojos fijos en el objetivo: llegar a la órbita de Tormar y brindar apoyo aéreo.
—Mantened la formación. Que los escuadrones de cazas cubran nuestras naves de los drones buitres. No dejaremos que nos frenen.
Sin embargo, antes de que la flota pudiera acercarse a la capital, una nueva amenaza surgió de entre las estrellas. Treinta naves Munificent salieron del hiperespacio en formación cerrada, bloqueando el camino con una muralla de turboláseres listos para abrir fuego.
—Señor, el enemigo acaba de recibir refuerzos. Son al menos treinta Munificent, con un número indeterminado de cazas.
Tarkov apretó los dientes. Sabía que no podrían llegar a Tormar sin atravesar esa flota.
—Formen una línea de batalla y prepárense para el enfrentamiento. Los Acclamators al frente para absorber el daño, los Venators detrás con sus cañones pesados. No nos detendremos.
La batalla estalló en un caos absoluto cuando ambas fuerzas chocaron. Las Munificent dispararon ráfagas de fuego de largo alcance, alcanzando a varias naves de la Federación que intentaban maniobrar en la línea de fuego. Un Acclamator explotó al recibir un impacto directo en sus generadores, convirtiéndose en una bola de fuego que se desintegró en el vacío.
Los Venators respondieron con toda su potencia, disparando en salvas coordinadas que desgarraron el blindaje de los cruceros enemigos. Varios Munificent comenzaron a arder, algunos explotando al instante mientras otros quedaban a la deriva con sus sistemas fallando.
Los cielos de Ryloth se convirtieron en un infierno cuando los restos de las naves destruidas comenzaron a caer a la atmósfera. Fragmentos incandescentes de metal atravesaban el firmamento, iluminando la superficie con lluvias de fuego que se estrellaban contra el planeta.
Tarkov, firme en su decisión, dejó a los almirantes al mando de la defensa de la última estación espacial de Ryloth mientras él dirigía el contraataque. No podía permitir que el sacrificio de sus hombres fuera en vano.
—¡Todos los escuadrones, mantengan la presión! No nos detenemos hasta que el camino hacia Tormar esté despejado.
Un nuevo amanecer sobre Tormar trajo consigo el inicio de la batalla final. Desde las altas murallas de la ciudad-fortaleza, las fuerzas de la Federación observaban la inmensidad del ejército enemigo que se desplegaba en el horizonte. Millones de droides avanzaban en perfecta sincronía, formando una ola imparable que se extendía a través de las llanuras y colinas que rodeaban la capital.
El gobernador Modem Vass, de pie en la torre de mando central, recibió los últimos informes de sus comandantes.
—Señor, los escáneres confirman una ofensiva total en todos los frentes —informó un oficial con el rostro tenso—. El enemigo ataca desde el norte, este, oeste y sur simultáneamente.
Vass asintió con gravedad. Sabía que este era el asalto definitivo, el último intento de la Confederación por aplastar la resistencia en Tormar.
—Mantengan las posiciones. No dejaremos que esos chatarreros crucen nuestras murallas.
ESTÁS LEYENDO
El Ascenso De La Humanidad
Science FictionDespués de que el mundo pasara por una terrible pandemia global la cual acabó con decenas de miles de vidas de todas las clases sociales y no solo eso si no que también el daño que dejó fue a a tal grado que dejó a decenas de países en quiebra. Las...
