Planeta Tau Celtis – Hemisferio Norte – Región de Askarin – 16:43 horas estándar galáctica.
La nieve cristalina que cubría los valles del norte de Tau Celtis se teñía de humo y fuego. Una tormenta de metal y plasma azotaba los antiguos llanos de Askarin, donde el corazón científico del planeta había establecido décadas atrás sus complejos de investigación y producción avanzada. Pero ahora, esos mismos valles eran campos de guerra.
Horas antes, un contingente de la Confederación de Comercio había logrado penetrar la atmósfera del planeta, desembarcando decenas de miles de droides de combate, tanques AAT, droides artillados B2 y plataformas móviles de bombardeo, abriéndose paso con una brutalidad avasallante. Las defensas orbitales se vieron sobrepasadas en ese sector específico, permitiendo el descenso masivo de tropas enemigas.
Pero la Confederación no contaba con que el norte de Tau Celtis no era simplemente una zona de laboratorios y redes científicas. Era también uno de los principales bastiones militares del planeta.
Desde las bases subterráneas del Complejo Valkar, el jefe de guarnición, el comandante Cyron Trel, emergía en su imponente unidad Mecha de mando, una gigantesca máquina de combate de doce metros de altura equipada con cañones de plasma, lanzacohetes múltiples y espadas de energía dual.
Junto a él, dos escuadrones Mechas de clase "Coloso" avanzaban en formación de asalto, cada uno de ellos apoyado por divisiones de blindados pesados Centurión y dos divisiones completas de infantería de asalto mecanizada.
El cielo ardía con restos de naves destruidas, y las explosiones pintaban sombras contra los perfiles metálicos de los colosos que marchaban hacia la línea del frente.
–Aquí comandante Trel –transmitió con voz grave–. Todas las unidades, mantengan la línea. ¡Los queremos fuera de nuestro planeta!
La línea de choque se formó en el valle de Karnass, donde las fuerzas droides se habían desplegado con rapidez militarista. El valle se convirtió en un infierno.
Los Mechas cargaron primero.
Las gigantescas máquinas abrían fuego con artillería pesada, sus proyectiles perforantes y haces de plasma desintegraban escuadrones enteros de droides B1 y tanques enemigos. Cada paso de los titanes metálicos estremecía la tierra, sus pies hundiéndose en el suelo congelado mientras lanzaban fuego a diestra y siniestra.
–¡División uno, flanqueen por el oeste! ¡Centuriones, cubran el avance! –rugía Trel desde su cabina, maniobrando entre columnas de fuego y nubes de metralla.
Los blindados humanos avanzaron al ritmo de la infantería, cuyos trajes de combate reforzados resistían las explosiones cercanas y los disparos de bláster. Disparaban sin descanso, lanzaban misiles teledirigidos y granadas iónicas que inutilizaban temporalmente las unidades enemigas antes de ser destruidas.
El choque fue brutal.
Un mar de droides se precipitó contra la muralla viviente de los defensores, pero no encontraron terreno fácil. Las baterías autopropulsadas de los humanos respondieron con salvas continuas, reduciendo la marea metálica a un cementerio humeante. Sin embargo, el enemigo no se detenía.
Los droidekas rodaban por las laderas y activaban sus escudos, avanzando como una vanguardia letal. Las torretas de defensa fija instaladas en el valle hacían lo posible por contenerlos, pero muchos conseguían penetrar las primeras líneas.
–¡Escuadra Sigma, derriben esas unidades blindadas al este! ¡El flanco debe resistir! –gritó uno de los comandantes de división.
Desde el cielo, los restos de la batalla orbital seguían cayendo como fuego estelar. Fragmentos de naves y módulos ardientes se estrellaban a kilómetros del frente, recordando a todos que la lucha no solo era por el terreno, sino por todo el planeta.
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El Ascenso De La Humanidad
Science FictionDespués de que el mundo pasara por una terrible pandemia global la cual acabó con decenas de miles de vidas de todas las clases sociales y no solo eso si no que también el daño que dejó fue a a tal grado que dejó a decenas de países en quiebra. Las...
