El cielo sobre Tormar era un caos de fuego y metal cuando dos cañoneras LAAT irrumpieron en la atmósfera, descendiendo a toda velocidad hacia el aeródromo de la ciudad. Sus fuselajes estaban perforados, con manchas de hollín y cicatrices de disparos láser. Habían recorrido kilómetros bajo fuego enemigo, esquivando cazas Buitres y sobreviviendo a la tormenta de artillería que castigaba la urbe desde la órbita.
El aeródromo, aunque todavía operativo, era una sombra de lo que había sido. Grandes cráteres marcaban la pista, algunos hangares estaban reducidos a escombros y los cuerpos de soldados y mecánicos caídos eran testigos del asalto implacable de la Confederación. Aún así, las defensas terrestres seguían resistiendo.
Cuando las cañoneras tocaron el suelo de forma abrupta, los motores rugieron y los amortiguadores hidráulicos chirriaron, absorbiendo el impacto de un aterrizaje desesperado. Las compuertas laterales se abrieron de inmediato y de su interior emergieron una docena de soldados maltrechos, con armaduras dañadas, vendajes ensangrentados y miradas llenas de urgencia.
Los oficiales en la pista se acercaron de inmediato, reconociendo los emblemas de la Fortaleza Epsilon, una de las últimas posiciones estratégicas que aún se mantenían en pie fuera de Tormar. Si estaban aquí, significaba que algo grave había ocurrido.
Un capitán de la Federación, con el rostro cubierto de polvo y una herida reciente en la frente, avanzó con paso apresurado hacia el búnker de mando. Su respiración era pesada, el peso de la misión lo mantenía en pie casi por inercia.
Al entrar en la sala de mando, miró a su alrededor con ansiedad. Esperaba ver al gobernador Modem Vass, pero en su lugar, un comandante estratégico revisaba un mapa holográfico de la ciudad, coordinando la resistencia en los frentes más comprometidos.
-¿Dónde está el gobernador? -exigió el capitán, con voz áspera.
El comandante apenas levantó la mirada del mapa, pero notó de inmediato el estado en el que llegaban. Esos hombres habían cruzado el infierno para traer noticias.
-En el frente. Está liderando el contraataque en el sector sur.
El capitán apretó los dientes. No había tiempo para buscarlo.
-Entonces tú escucharás esto.
El comandante frunció el ceño, indicando a sus oficiales que prestaran atención.
-La Fortaleza Epsilon ha caído.
El comandante "se tensó, al igual que los oficiales a su alrededor.
-¿Cómo?
El capitán respiró hondo, tratando de mantener la calma.
-Droides tácticos. Se infiltraron sin ser detectados. No llegaron con un asalto directo, sino con sigilo, disfrazados entre escombros y soldados caídos.
El comandante no entendía a dónde iba esto.
-Desactivaron los generadores y permitieron que la artillería enemiga destrozara las defensas, ¿eso es lo que quieres decir?
El capitán negó con la cabeza, su expresión era aún más grave.
-No. Se infiltraron para robar algo.
El silencio cayó sobre la sala.
El capitán sacó un dispositivo de datos y lo colocó sobre la mesa táctica.
-Se llevaron las coordenadas exactas de los mundos centrales.
Los oficiales se miraron entre sí, horrorizados.
El comandante perdió el aliento por un momento.
-¿Estás diciendo que la Confederación ahora sabe cómo llegar directamente a la Tierra?
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El Ascenso De La Humanidad
Science FictionDespués de que el mundo pasara por una terrible pandemia global la cual acabó con decenas de miles de vidas de todas las clases sociales y no solo eso si no que también el daño que dejó fue a a tal grado que dejó a decenas de países en quiebra. Las...
