En una ciudad llena de recuerdos donde pequeñas acciones las llevaron hasta ese momento. Amores y corazones rotos, el punto más alto de la felicidad y la más profunda de las tristezas.
Algo que nunca olvidarán.
-No he logrado dormir bien... Pregun...
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3 de agosto del 2022
El día en la empresa había sido agotador después de tener que atender a dos grupos que tenían su comeback a la vuelta de la esquina, creando y practicando las coreografías, así como entrenando a los trainees que estaban cerca de debutar.
Pero, más allá de cualquier actividad en la empresa a las cuales estaba ya acostumbrada, lo que más me pareció agotador, fue el mantener mi mente lejos de aquel problema llamado Jeon Soyeon.
¿Estaba molesta? Un poco, pero mi principal foco de atención seguía siendo la constante preocupación que sentía por la chica, quien, después de aquella discusión, no ha sido capaz de contactarse conmigo.
No esperaba que me pidiera perdón, ¡Yo no quería eso! Yo solo quería que me dijera que iba a resolver sus problemas, que dejaría de hacerse daño y que trabajaría en ser la misma Jeon Soyeon increíble de antes.
No, ella sigue siendo increíble, pero...
Llegué a casa, un poco más tarde de lo normal, ya que había pasado por el mercado primero. Compré un par de frutas, algo de verduras y un par de víveres más que nos hacían falta.
Shuhua ya había llegado y hacía un poco de té. Me recibió con el mismo amor de siempre, esa se volvió su marca desde que comenzamos a vivir juntas.
—Llegué. — exclamé con los mejores ánimos que pude al llegar; me quité mis zapatos, los dejé en el descanso y me adentré a la sala de estar.
—Bienvenida de nuevo a casa, amor. — respondió con entusiasmo.
Me acerqué a ella, dándole un beso tierno sobre sus labios.
Shuhua utilizaba una camiseta verde, siendo tan grande que llegaba a cubrir un poco más arriba de las rodillas. Ella me comentó en varias ocasiones que puede comprar toda la ropa que deseara, pero la comodidad de ese camisón no lo había encontrado en ninguna otra prenda, así que la usaba para estar en casa junto a un par de shorts cortos para mantenerse fresca.
En principio, fue extraño ver a Shuhua usando ropa cómoda y simple en lugar de aquel típico traje a la medida y caro, o de esos vestidos simples pero de un textil costoso. Me acostumbré con el tiempo, todo se volvió más rutinario y simple, pero era una vida tranquila que me gustaba tener y especialmente, compartirla con la empresaria.
—¿Quieres una taza de té? Justo iba a leer algo, así que hice un poco de té verde para acompañar.
—Sí, estaría genial. — acepté.
Me senté en la silla junto a la barra de mármol de la cocina, ella se giró y sacó la tetera del fuego, sirviendo el líquido caliente en dos tazas y dándome la mía.
Estaba cansada, Shuhua lo notó con facilidad.
—¿Estás bien? — me preguntó, mientras tomaba la taza con sus dos manos.