CXVII

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21 de octubre del 2022

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21 de octubre del 2022

8:23 PM

Habían pasado un par de días desde que todo explotó, y aunque intenté convencerme de que no me importaba, la verdad era que algo dentro de mí se sentía... vacío. No quería ponerle nombre, no quería analizarlo, solo era una sensación molesta que se me pegaba a la piel como un abrigo húmedo e incómodo.

Estaba sola, ahora debía arreglármelas de esa manera. Es como si hubiera regresado al punto de partida, como si los últimos meses junto a las chicas nunca hubieran pasado, reduciendome a una Song Yuqi solitaria como en el inicio, solo que, ahora más lastimada.

Me repetía que era mejor así, que lo que pasó tenía que pasar, que era lo correcto, pero entonces, ¿Por qué no me sentía mejor?

El viernes llegó sin que me diera cuenta, pasé la mayor parte del día tumbada en la cama, moviéndome sólo para lo esencial, como un fantasma en mi propio apartamento. Intenté distraerme con mi teléfono, con series, con cualquier cosa, pero mi mente tenía la estúpida costumbre de divagar hacia donde no debía.

Hacia ella.

Hacia ellas.

Frustrada, solté un largo suspiro y me senté en el borde de la cama, dejando el teléfono a un lado. No podía seguir así, esta no era yo, esta no era la Yuqi que todos esperaban ver, la del show, la de las fiestas, la extrovertida que podía conseguir lo que quisiese.

Antes de todo este desastre, ¿Qué hacía cuando me sentía de la mierda?

Salir.

Fiesta.

Alcohol.

Era lo que siempre funcionaba, lo que siempre había sido mi escape. No tenía sentido quedarme aquí sintiéndome como un trapo viejo cuando podía estar afuera, rodeada de música, luces y cualquier otra cosa que me hiciera olvidar esta sensación de mierda.

Agarré el teléfono y desbloqueé la pantalla. Tenía notificaciones acumuladas de algunos conocidos, gente con la que solía salir antes de que mi vida se convirtiera en una telenovela barata. Mensajes casuales, invitaciones sin respuesta.

Deslicé el dedo por la lista de chats, repasando nombres que me resultaban familiares, pero que en ese momento se sentían extraños. Había ignorado sus mensajes por semanas, demasiado atrapada en todo lo que pasaba con Soyeon, con las demás... conmigo misma.

Pero ahora era el momento de volver.

De volver a ser la Yuqi de antes.

O al menos intentarlo.

Me levanté de la cama y me dirigí al armario. Tenía que ponerme algo decente, algo que me recordara quién era. Nada de pensarlo demasiado, solo actuar, como antes, como si todo estuviera bien.

Abrí el armario y me quedé un momento observando la ropa, buscando algo que me hiciera sentir como antes, algo que gritara "Yuqi está de vuelta". Después de unos segundos, saqué un top negro ajustado con un escote en V lo suficientemente provocador para llamar la atención sin parecer desesperada. Lo combiné con unos pantalones de cuero oscuros que abrazaban mis piernas a la perfección y unas botas altas que me daban unos centímetros extra. Me miré al espejo y sonreí.

𝗔𝗻𝗱 𝘁𝗵𝗲𝗻, 𝒂𝒍𝒍 𝑓𝑒𝑙𝑙 𝐚𝐩𝐚𝐫𝐭  » (𝑮)ɪ-ᴅʟᴇDonde viven las historias. Descúbrelo ahora