En una ciudad llena de recuerdos donde pequeñas acciones las llevaron hasta ese momento. Amores y corazones rotos, el punto más alto de la felicidad y la más profunda de las tristezas.
Algo que nunca olvidarán.
-No he logrado dormir bien... Pregun...
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17 de septiembre del 2024
La noche era luminosa y templada, con un cielo despejado que parecía perfecto para la ocasión. La ciudad brillaba, y la fachada del edificio donde se realizaba el evento resplandecía con luces cálidas y doradas. Las puertas de cristal se abrían y cerraban con ritmo constante, dejando pasar a celebridades, diseñadores, influencers y amantes de la moda, todos reunidos para celebrar un evento que prometía marcar tendencia: la inauguración oficial de la marca de Minnie, una línea de moda super exclusiva.
Dentro, el ambiente estaba cuidadosamente decorado. Lienzos de tela colgaban del techo, luces bajas resaltaban la textura de los diseños, y el suave sonido de un cuarteto de cuerdas acompañaba las conversaciones elegantes que llenaban el aire. Todo el lugar olía a champagne, a perfumes costosos y a algo de tabaco, ocasionalmente.
Minnie era el corazón de la celebración, pero también la más nerviosa. Desde que llegó había estado repasando mentalmente cada detalle: la pasarela, el orden del programa, los horarios, la iluminación. Apretaba y soltaba las manos, caminaba de un lado a otro.
—Amor, relájate, por favor. Vas a romperte una uña y ya tienes suficientes cosas en qué pensar —dijo Miyeon a su lado, tomándola suavemente del brazo mientras le acomodaba un mechón de cabello tras la oreja.
—Es que siento que algo va a salir mal —susurró Minnie, con la mandíbula algo apretada.
—No va a salir mal, todo está perfecto. Míralo, todo el mundo está feliz, todo el mundo está hablando de ti —dijo Miyeon con una sonrisa segura, mientras le dejaba un pequeño beso en la mejilla—. Eres la diseñadora de la noche. Yo solo estoy aquí para asegurarme de que recuerdes lo increíble que eres.
Miyeon, que lucía un conjunto rosa satinado de dos piezas —una falda de talle alto y un top con mangas cortas—, irradiaba elegancia. Su cabello estaba peinado en una coleta baja con algunos mechones sueltos a los lados, y sus labios rojo intenso contrastaban con su apariencia delicada. A su lado, Minnie vestía una pieza diseñada por ella misma: un vestido largo de satén negro, con escote recto y una abertura en la pierna izquierda. Había dejado su cabello suelto en ondas suaves y llevaba apenas maquillaje, resaltando sus rasgos naturales. Juntas, robaban miradas.
Soojin observaba desde un punto más alejado, con su copa de vino tinto en la mano y una expresión serena. Su vestido era elegante, en un tono verde oscuro satinado, de tirantes finos y espalda descubierta. A su lado, Shuhua vestía un traje completamente negro, perfectamente entallado, con una camisa blanca ligeramente abierta en el cuello y sin corbata. Llevaba el cabello rubio recién teñido —para ocultar las raíces oscuras— suelto, y su mirada traviesa no se despegaba de Soojin.
—¿Sabías que cuando sonríes con nervios mueves solo la mitad de la boca? —le dijo Shuhua con voz suave, mientras se inclinaba hacia ella.
—¿Y tú sabías que estás a una frase cursi más de que te dé un codazo delante de todos? —respondió Soojin sin mirarla, pero sin borrar la leve sonrisa que le subía al rostro.