En una ciudad llena de recuerdos donde pequeñas acciones las llevaron hasta ese momento. Amores y corazones rotos, el punto más alto de la felicidad y la más profunda de las tristezas.
Algo que nunca olvidarán.
-No he logrado dormir bien... Pregun...
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07 de octubre del 2022
El humo del cigarrillo flotaba en el aire, formando figuras abstractas que se deshacían lentamente antes de llegar al techo. Me recosté en la cama, dejando que el peso de mi cuerpo se hundiera en el colchón, con la cabeza apoyada en la almohada y una mano sosteniendo el cigarro entre los dedos. No era la mejor alternativa, pero al menos mantenía mi mente más despejada que antes sin necesidad de usar otras sustancias peores... no intentaba justificarlo, el cigarrillo también era un veneno, pero era... un poco menos peor, o eso me decía a mí misma.
Mi teléfono vibró a un lado, sacándome del letargo en el que me había sumido. Estiré el brazo con pereza y tomé el dispositivo, esperando ver alguna notificación irrelevante, alguna notificación de redes sociales o algún mensaje de Yena, pero no fue así.
Era un mensaje de Yeji, habíamos compartido números justo antes de conocer a las chicas, luego una de sus participaciones en mi show junto al resto de su grupo.
"¡Hey, Song! Haré una fiesta para celebrar el comeback de mi grupo junto a las chicas, ¡Va a ser divertido, así que espero que vengas!"
Corto y sin rodeos, muy a su estilo.
Más abajo del mensaje, adjuntó un mensaje con la ubicación, parecía ser alguna especie de casa en uno de los barrios más caros de Seúl, aquello no me impresionaba, típico de este tipo de fiestas.
Di una calada al cigarro mientras reeleía el mensaje, por un lado, la idea de ir me generaba ansiedad: una fiesta significaba alcohol, ruido, gente... y la posibilidad de ver a Soyeon. La idea de cruzarme con ella en ese tipo de ambiente hacía que mi estómago se retorciera, no estaba lista... no aún, pero tampoco podría evitarla para siempre.
Pero, al mismo tiempo, si rechazaba cada oportunidad de volver a salir y rehacer mi vida como antes lo era, ¿Cuánto tiempo más iba a seguir encerrada? No podía quedarme aquí para siempre, fingiendo que el mundo había dejado de girar, cuando todos seguían avanzando mientras yo me pudría en mi cama, haciendo shows mediocres, fumando varios cigarrillos al día y luchando con la abstinencia.
Apreté la colilla en el cenicero y solté un largo suspiro... tal vez salir no sería tan malo.
Antes de que pudiera tomar una decisión, el sonido de una llamada rompió el silencio de la habitación.
Miré la pantalla.
Miyeon.
Mi primer instinto fue dejar que sonara hasta que se cortara sola, pero, por alguna razón, no lo hice. Me quedé mirando el teléfono hasta que, sin pensarlo demasiado, deslicé para contestar, justo antes de que la llamada se colgara sola.
—¿Sí?
Del otro lado, hubo un breve silencio antes de que Miyeon respondiera.