XCIV

21 4 8
                                        

09 de agosto del 2022

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

09 de agosto del 2022

La luz de los reflectores me cegó por un instante cuando la señal de "Acción" resonó en el set. Era la cuarta vez que repetíamos la escena, y aunque el director no lo decía directamente, podía sentir su frustración en cada corrección que daba. Yo misma sabía que no estaba en mi mejor momento.

Respiré hondo, intentando despejar mi mente mientras me metía en el personaje. No era la primera vez que trabajaba bajo presión, pero nunca había sentido este peso en mi pecho, esta incapacidad para concentrarme en las líneas y los gestos. Me equivoqué de nuevo, el actor que compartía la escena junto a mí también suspiró, una pausa fuera de tiempo, un movimiento demasiado forzado. El director suspiró, su paciencia agotándose.

—Corten, tomemos un descanso de quince minutos. —anunció.

Las luces se atenuaron y algunos del equipo se relajaron, pero yo no podía hacerlo. Caminé hacia mi camerino sin hablar con nadie, sentándome en el sillón frente al espejo. Me observé con detenimiento: ojeras ocultas bajo capas de maquillaje, labios resecos por la deshidratación, ojos apagados, yo... parecía otra persona, o quizá así era como realmente me veía ahora.

Me recosté sobre el respaldo, cerrando los ojos por un momento. No podía dejar de pensar en lo sucedido, no importaba cuánto intentara enfocarme en el trabajo, la culpa se aferraba a mi mente como una sombra imposible de disipar. El recuerdo de esa noche volvía a mí una y otra vez. Yuqi, Minnie, yo... y luego Soyeon, su expresión de dolor, su mirada rota, los insultos de Shuhua, el rostro de terror de Soojin.

Había cometido errores en mi vida, pero este los superaba a todos.

Mi teléfono vibró en la mesa, sacándome de mis pensamientos. Lo miré sin muchas ganas hasta que vi el nombre en la pantalla: Minnie. Mi estómago se encogió, era la primera vez que me llamaba desde ese día.

Tragué saliva antes de contestar.

—Hola.

—Miyeon...

Su voz sonaba baja, diferente, sentí un escalofrío recorrerme. No sabía qué decir, si debía actuar como si nada o enfrentar el tema de inmediato, pero Minnie lo hizo por mí, incluso antes de ser capaz de pensar en qué hacer.

—Necesitamos hablar, sobre lo que pasó el viernes.

Mis dedos se tensaron alrededor del teléfono, no estaba lista para esa conversación, pero sabía que no podía evitarlo para siempre.

Con pesar, la grabación de ese día tendría que ser repetida al día siguiente, así que luego de coordinar horarios, pude decirle a la tailandesa que podíamos vernos.

Nos encontramos en una cafetería discreta, lejos de miradas curiosas, pues eso sería lo menos que queríamos en una situación como esta. Minnie ya estaba sentada cuando llegué, removiendo su café sin probarlo, se veía igual de mal que yo. No había necesidad de palabras para saber que ambas estábamos tambaleándonos sobre la cuerda floja, pensando sobre todo lo que hicimos y recordando aquella situación con gran culpa.

𝗔𝗻𝗱 𝘁𝗵𝗲𝗻, 𝒂𝒍𝒍 𝑓𝑒𝑙𝑙 𝐚𝐩𝐚𝐫𝐭  » (𝑮)ɪ-ᴅʟᴇDonde viven las historias. Descúbrelo ahora