CXIX

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26 de octubre del 2022

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26 de octubre del 2022

El pasillo estaba levemente oscuro, iluminado solo por la luz que se filtraba desde la sala. Todo estaba tranquilo, con ese silencio que se sentía más pesado en ciertos días. Caminé con calma, mis pasos casi mudos contra el suelo.

No era la primera vez que hacía esto.

No era la primera vez que me detenía frente a esta puerta, que levantaba la mano para tocar con los nudillos, que contenía el aire un segundo antes de hacerlo, preguntándome si esta vez sería diferente.

Al final, nunca lo era.

O sí, pero en pequeños detalles.

Hoy, por ejemplo, no había escuchado su voz en todo el día. No la había visto salir de su habitación más que para lo estrictamente necesario. No era raro, de hecho, se había convertido en la norma desde hace un tiempo, pero igual me gustaba asegurarme.

Toqué la puerta, sin esperar realmente que me respondiera, y después de unos segundos de silencio, la abrí con cuidado.

La luz dentro de la habitación era tenue, cálida, proyectando sombras suaves contra las paredes. Me apoyé en el marco y dejé que mi mirada recorriera el espacio, hasta encontrarla.

Soyeon estaba sentada en el suelo, con la espalda apoyada contra la cama y un cuaderno sobre las rodillas. En una mano sostenía un bolígrafo, moviéndolo entre sus dedos con una facilidad distraída, y su otra mano descansaba en la página abierta.

No había música sonando, ni vídeos reproduciéndose en su teléfono, ni señales de que estuviera perdiéndose en una distracción sin sentido.

No.

Esta vez, parecía realmente concentrada en lo que hacía.

Mis ojos bajaron hasta el cuaderno.

Líneas escritas con bolígrafo negro se extendían a lo largo de la página, con palabras tachadas aquí y allá, signos de corrección, pequeñas notas al margen.

Era su letra.

Esa letra apretada y rápida que siempre había llenado hojas y hojas con ideas.

Verla así, aunque fuera solo un instante, hizo que algo en mi interior se sintiera un poco más liviano. Tal vez era porque últimamente la había visto hacer cualquier cosa menos esto.

Tal vez era porque, aunque fuera mínimo, significaba que su cabeza no estaba completamente perdida en esa nube densa en la que había estado sumida.

Tal vez solo porque era Soyeon, y cualquier señal de que estaba mejor me daba un respiro.

—¿Qué haces?

Mi voz fue baja, sin intención de sobresaltarla, pero aun así ella dio un pequeño brinco, como si la hubiera sacado de un trance.

𝗔𝗻𝗱 𝘁𝗵𝗲𝗻, 𝒂𝒍𝒍 𝑓𝑒𝑙𝑙 𝐚𝐩𝐚𝐫𝐭  » (𝑮)ɪ-ᴅʟᴇDonde viven las historias. Descúbrelo ahora