CXXXII

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07 de diciembre del 2022

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07 de diciembre del 2022

6:12 AM

Volver al trabajo después de todo lo que había pasado no era algo que me entusiasmara, pero sabía que tenía que hacerlo. No podía seguir posponiéndolo.

Mi agenda llevaba semanas vacía, mis responsabilidades acumulándose mientras yo simplemente existía en automático, evitando pensar demasiado en todo lo que había ocurrido. Pero la vida seguía, aunque yo no estuviera lista para seguir con ella.

Era extraño, porque siempre me había gustado mi trabajo. La adrenalina de estar en movimiento, la sensación de logro al completar una sesión de fotos, el reconocimiento, incluso la rutina dentro del caos de la industria. Pero ahora, todo eso me parecía lejano, como si le perteneciera a otra persona.

Aun así, hoy tenía que ir. Ya no podía seguir encerrada en casa, perdiéndome entre pensamientos que no llevaban a ninguna parte.

Después de vestirme, fui al baño para arreglarme un poco. No tenía muchas ganas, pero no podía presentarme en la empresa con cara de muerta.

Fue entonces cuando, al levantar la vista y encontrarme con mi reflejo en el espejo, me congelé.

Me costó reconocerme.

Parpadeé un par de veces, esperando que la imagen cambiara, pero no lo hizo.

Noté todo con más claridad cuando me quité la camiseta delante del espejo para detallarme más.

Había perdido peso. No de una forma drástica, pero suficiente para que mi ropa se viera más suelta, para que mis clavículas estuvieran más marcadas, para que mi rostro se viera más afilado de lo normal.

Mi piel, que solía tener un brillo saludable, estaba apagada y seca. Pasé los dedos por mi mejilla, sintiendo la aspereza de la resequedad. Bajé la mirada a mis labios, agrietados y con pequeñas fisuras en las comisuras.

Solté un suspiro y pasé la lengua sobre ellos, sintiendo el ardor inmediato.

Mis ojos eran lo peor. No solo por las ojeras marcadas que delataban mis noches de insomnio, sino por la expresión vacía que reflejaban. Una mirada cansada, sin rastro de la chispa que solía tener.

Retrocedí un poco para verme mejor. El cabello también había perdido su brillo, cayendo sin vida sobre mis hombros. Todo en mí parecía más opaco, más descuidado.

No recordaba cuándo fue la última vez que me preocupé por mi apariencia.

No recordaba cuándo fue la última vez que realmente me importó.

Me apoyé en el lavabo, bajando la mirada mientras exhalaba con fuerza.

Era como si mi cuerpo hubiera estado en pausa junto con mi mente. Como si no hubiera tenido la energía ni para notar lo que estaba pasándome.

𝗔𝗻𝗱 𝘁𝗵𝗲𝗻, 𝒂𝒍𝒍 𝑓𝑒𝑙𝑙 𝐚𝐩𝐚𝐫𝐭  » (𝑮)ɪ-ᴅʟᴇDonde viven las historias. Descúbrelo ahora