En una ciudad llena de recuerdos donde pequeñas acciones las llevaron hasta ese momento. Amores y corazones rotos, el punto más alto de la felicidad y la más profunda de las tristezas.
Algo que nunca olvidarán.
-No he logrado dormir bien... Pregun...
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La luz del sol apenas comenzaba a entrar por la ventana de mi despacho, iluminando de forma tenue el espacio frío y elegante que había aprendido a hacer mío. Mi reloj marcaba las ocho de la mañana, pero yo ya llevaba un rato despierta, repasando mentalmente la larga lista de cosas que debía hacer ese día. No me importaba cuánto intentara ignorarlo, el peso de lo sucedido con Minnie seguía siendo una carga sobre mis hombros, no me permitía concentrarme del todo en mis responsabilidades por más que estas fueran realmente urgentes.
Mi teléfono sonó, cortando el silencio de la oficina. Vi el nombre del jefe de marketing en la pantalla y, sin pensarlo demasiado, contesté. La voz de un hombre respetuoso y un tanto nervioso sonó al otro lado, podía imaginarme lo que tenía por decir.
—Presidenta Yeh, buenos días. Lamento interrumpir, pero tengo una solicitud urgente. El departamento de marketing necesita lanzar una campaña y los comerciales, pero estamos con un problema... como sabrá, Minnie ya no está con nosotros en la compañía, y ahora nos quedamos sin una modelo para la campaña, ¿Cómo le gustaría que procediéramos?
Me permití una pequeña pausa antes de responder. Sabía bien lo que implicaba esa llamada, la imagen de la empresa, la campaña... todo dependía de encontrar una solución rápida.
—Entiendo la situación —respondí con calma, aunque en mi mente ya comenzaba a trazar una estrategia—. Me haré cargo de ello, no se preocupen por nada, lo resolveré rápido.
Hubo una breve pausa, como si la noticia lo tomara por sorpresa, pero pronto retomó su tono respetuoso.
—De acuerdo, Presidenta Yeh. Sabemos que con usted a cargo todo se solucionará rápidamente. Si necesita algo de nuestra parte, no dude en hacérnoslo saber, estaremos listos para colaborar en lo que sea necesario.
Escuché la confianza en su voz, y una ligera sensación de alivio me recorrió. Sabía que los empleados de Mizuki me respetaban, pero a veces ese respeto se convertía en una presión adicional; sin embargo, eso es lo que conlleva ser la presidenta, no era fácil ser la persona que todos esperaban para tener todas las respuestas.
—Lo haré —respondí simplemente, antes de colgar. Me quedé mirando el teléfono un momento más, reflexionando sobre las palabras del jefe de marketing; la campaña, la modelo... Todo se reducía a un solo objetivo: asegurar la estabilidad de la empresa, incluso si eso significaba hacer cosas que no quería hacer.
Tomé aire con fuerza y me levanté, había poco tiempo para dudar, con un movimiento decidido, llamé a mi hermana.
Xiao siempre había sido un poco más relajada que yo, menos inclinada a los negocios, al menos de la manera en la que yo los llevaba. Siempre le había gustado llevar las cosas a su propio ritmo, pero era increíblemente eficiente cuando se lo proponía. No podía imaginar a nadie mejor para encargarse de un casting en el menor tiempo posible y al final, ella se había encargado del primer casting, así que ella podría hacerlo nuevamente.