En una ciudad llena de recuerdos donde pequeñas acciones las llevaron hasta ese momento. Amores y corazones rotos, el punto más alto de la felicidad y la más profunda de las tristezas.
Algo que nunca olvidarán.
-No he logrado dormir bien... Pregun...
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18 de septiembre del 2022
El día transcurrió con un peso extraño en mi pecho. No importaba cuánto intentara concentrarme en mis tareas en la empresa, en los documentos de Mizuki, en los números y proyecciones... nada lograba silenciar la idea que se instaló en mi cabeza la noche anterior.
Tenía que hablar con Jian.
No era solo un socio, ni mi mano derecha... era prácticamente mi familia, la única persona que estuvo conmigo cuando nadie más lo hizo, más allá de mi hermana. Admitirle que quería alejarme de la mafia era casi como traicionar la promesa silenciosa que hicimos cuando éramos más jóvenes, cuando el mundo nos aplastaba y decidimos enfrentarlo juntos.
Me vestí con uno de mis trajes negros, el mismo que usaba para reuniones importantes, era irónico, considerando que esta no era una reunión de negocios... pero de alguna forma, sentía que necesitaba esa armadura, como si fuera una especie de protector en contra de todo lo el mal que podía enfrentarme.
Le envié un mensaje con la ubicación: un descampado abandonado en las afueras de la ciudad.
"Necesito hablar contigo, es importante."
Jian respondió en menos de un minuto.
"Voy en camino."
Tomé las llaves de mi Porsche y conduje hasta el lugar, sintiendo que mi pecho se apretaba con cada kilómetro que recorría. Al llegar, apoyé la espalda contra el auto, dejando que el aire frío de la noche despejara mis pensamientos.
No pasó mucho tiempo antes de ver las luces de su auto acercarse. Cuando estacionó y bajó, su expresión ya tenía ese tono de preocupación que solía tener cada vez que algo no encajaba en su mundo.
—Dime que no estás metida en problemas —fue lo primero que dijo.
Solté una risa corta.
—No más de los habituales.
Jian cruzó los brazos y me miró fijamente con una sonrisa ligera.
—Entonces, ¿Qué pasa? No eres de las que organizan reuniones secretas sin una buena razón.
Respiré hondo y sostuve su mirada, decidí soltarlo de una sola vez, era mejor antes de darme el tiempo de pensarlo más.
—Quiero salir.
—¿Salir de qué? —preguntó de inmediato, pero en el instante en que terminó la frase, sus ojos se abrieron con un destello de incredulidad—. No... no me jodas, Shuhua.
No respondí de inmediato.
—¿Hablas en serio? —insistió, dando un paso hacia mí.
—Sí.
El silencio que siguió fue espeso, como si la noche misma se hubiera detenido. Vi cómo Jian apretaba la mandíbula, como si estuviera procesando lo que acababa de escuchar.