CXXIII

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09 de noviembre del 2022

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09 de noviembre del 2022

El sonido del aceite chisporroteando en la sartén y el aroma del ajo dorándose en mantequilla llenaban el aire. Estaba recostada en el sillón de la sala, con el teléfono en la mano, pero no estaba prestando atención a nada en particular. Mi pulgar deslizaba la pantalla sin rumbo fijo, como si esperar una notificación inexistente pudiera traerme la paz que no encontraba en ningún lado.

Desde la cocina, Yena se movía con facilidad entre los ingredientes, revolviendo algo en la sartén con una espátula de madera. No era una chef experta, pero al menos se aseguraba de que no nos muriéramos de hambre. Yo, por otro lado, llevaba días sin querer hacer el más mínimo esfuerzo por cocinar, así que dejé que se encargara sin quejarme.

—Hice algo hoy —dijo de repente, su tono lo suficientemente casual como para hacerme sentir que en realidad no lo era.

Seguí mirando mi pantalla.

—Ajá, felicidades.

Escuché cómo dejó la espátula en el borde de la sartén antes de hablar otra vez.

—Fui a verla.

Mis dedos se congelaron sobre la pantalla.

—¿A quién? —pregunté, aunque ya sabía la respuesta.

—A Soyeon.

El teléfono casi se me resbala de las manos. Me incorporé en el sillón tan rápido que sentí un leve mareo.

—¿Qué?

Yena me miró desde la cocina, con una expresión cuidadosa, como si estuviera midiendo mi reacción.

—Fui a ver cómo estaba.

El aire se me atascó en la garganta.

—¿Fuiste a verla? —Mi voz sonó más desesperada de lo que quería.

Yena asintió con calma, pero su expresión se tensó al ver mi reacción.

—Sí.

Me incliné hacia adelante, con el corazón latiéndome con fuerza.

—¿Cómo está? ¿Qué te dijo? ¿Te reconoció? ¿Parecía... bien?

Las preguntas salieron disparadas de mi boca antes de que pudiera detenerme.

Yena suspiró, como si hubiera anticipado que esto pasaría.

—Yuqi...

—¡Dímelo! —insistí, mi ansiedad en aumento.

Ella me miró por un momento y luego asintió con resignación.

—No está bien —admitió finalmente—. Se ve... diferente. muy diferente.

Sentí un escalofrío recorrerme la espalda.

—¿Diferente cómo?

—Está más delgada, se ve cansada... tiene ojeras, no sé si está durmiendo bien. —Hizo una pausa, dudando por un segundo—. Vi... marcas en sus brazos.

𝗔𝗻𝗱 𝘁𝗵𝗲𝗻, 𝒂𝒍𝒍 𝑓𝑒𝑙𝑙 𝐚𝐩𝐚𝐫𝐭  » (𝑮)ɪ-ᴅʟᴇDonde viven las historias. Descúbrelo ahora