En una ciudad llena de recuerdos donde pequeñas acciones las llevaron hasta ese momento. Amores y corazones rotos, el punto más alto de la felicidad y la más profunda de las tristezas.
Algo que nunca olvidarán.
-No he logrado dormir bien... Pregun...
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05 de diciembre del 2022
El sonido del reloj en la pared de mi oficina era lo único que rompía el silencio mientras esperaba.
Me apoyé en el respaldo de la silla, dejando escapar un suspiro lento. La luz cálida de la lámpara de escritorio contrastaba con la fría iluminación del exterior, creando una atmósfera extraña, un punto intermedio entre la tranquilidad y el agotamiento.
No había pasado mucho desde la última vez que hablé con Xiao, pero sentía que habían transcurrido meses desde la última vez que tuvimos una conversación apropiada. La vida en estos días se sentía borrosa, como si el tiempo avanzara sin sentido.
Revisé el reloj nuevamente. Estaba por llegar.
Pocos minutos después, tres golpes suaves en la puerta anunciaron su llegada, con el patrón de sonido de siempre.
—Adelante.
Xiao entró con su porte impecable, vestida con un elegante conjunto beige que resaltaba su figura esbelta, esto no solo por ser su forma común de vestir en la empresa, sino que había salido de una reunión hace no mucho junto a otros directivos. Su cabello estaba recogido en una coleta baja, y sus ojos oscuros me analizaron con su característica calma.
—Creí que era una reunión de trabajo —dijo con una pequeña sonrisa mientras cerraba la puerta tras de sí y veía el café servido sobre el escritorio—. ¿Me vas a regañar por algo y luego intentar hacerme reír con un café?
—No, nada de eso. Solo quería hablar un poco contigo —respondí, haciéndole un gesto para que tomara asiento frente a mi escritorio.
Xiao se acomodó cruzando las piernas con elegancia, dejando su bolso a un lado.
—Eso es nuevo —comentó con curiosidad—. No eres del tipo que hace reuniones solo para charlar, pero esto es agradable.
Solté una leve risa, apoyando un codo sobre la mesa.
—Las cosas cambian.
Ella inclinó la cabeza, claramente intrigada, pero esperó a que hablara primero.
—¿Cómo has estado? —pregunté, decidiendo empezar por lo básico.
Xiao se tomó un segundo para responder.
—Bien, o al menos, lo mejor que se puede estar con todo lo que ha pasado —dijo con sinceridad—. Me enteré todo sobre Soyeon, el cómo murió, el funeral... fue realmente terrible. No quise molestarte en ese momento, pero he estado pendiente.
Bajé la mirada un instante.
—Gracias.
—¿Cómo están las chicas?
—Pues... ¿Sinceramente? Mal. Cada una a su manera, pero mal. Yuqi está más callada de lo normal después de todo... poco sabemos sobre ella, está en un estado de aislamiento total. Miyeon finge estar bien, pero sé que no lo está. Minnie... —hice una pausa, exhalando pesadamente—. Minnie intenta ser fuerte, pero la conozco lo suficiente, y Soojin...