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22 de septiembre del 2022

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22 de septiembre del 2022

El estudio siempre había sido mi refugio. No importaba lo que pasara afuera, en mi vida personal o en mi cabeza, en cuanto pisaba el escenario y las luces me apuntaban, todo desaparecía. Era como si el show fuera una burbuja, un espacio donde solo existía yo, mi público y el sonido de las risas, los aplausos, los chistes rápidos que salían sin esfuerzo. Ahí arriba, en ese escritorio con el logo del programa grabado en madera brillante, yo era la Yuqi que todos querían ver: divertida, extrovertida, impredecible.

O al menos, así había sido antes.

Hoy, en los ensayos, todo iba mal, y no solo mal, iba de la mierda.

El teleprompter pasaba las líneas de mi monólogo para ayudarme —cosa que no solía requerir para nada—, y mis ojos las seguían, pero las palabras no llegaban a conectar con mi boca. No tenía esa chispa, ese impulso automático que me hacía reírme de mis propios chistes antes de que el público siquiera procesara la broma. Estaba leyendo, repitiendo frases sin alma, sin la energía que siempre había sido mi sello.

—¡Un momento! —La voz del director tronó en el set, retumbando en mi cabeza como un balazo.

El murmullo entre los asistentes, los camarógrafos y el equipo de producción se hizo más fuerte. Me quedé inmóvil en mi asiento, con la tarjeta de preguntas en la mano, mirando hacia el público vacío como si esperara que, mágicamente, la energía de cientos de personas gritando mi nombre entrara en mí de golpe.

Pero no pasó nada.

Respiré hondo y forcé una sonrisa, como si eso pudiera arreglar el desastre que estaba armando.

—¿Qué pasó ahora? —pregunté, intentando sonar despreocupada, pero sintiendo cómo la frustración se me atoraba en la garganta.

El director, un hombre de unos cuarenta y tantos con el ceño permanentemente fruncido y un café siempre en la mano, bajó la carpeta de notas y me miró directamente, con esa expresión de "ya estoy harto" que conocía demasiado bien.

—Yuqi, ¿Qué te pasa hoy? —preguntó, sin molestarse en disimular su fastidio—. No estás concentrada, te saltaste líneas del monólogo, te reíste en un momento que no tenía sentido, y la entrevista de prueba... bueno, parecía que estabas haciendo un interrogatorio en vez de una conversación. Esta no es la Yuqi que conozco, la que no necesita correcciones porque todo le sale natural.

Fruncí los labios.

—No creo que haya sido tan grave.

—Dijiste "qué gran talento" con la misma emoción con la que la gente lee los términos y condiciones de una app —intervino, sentado en la esquina con su libreta de apuntes.

Chasqueé la lengua y dejé la tarjeta de preguntas sobre el escritorio con más fuerza de la necesaria.

—Estoy bien, solo... cansada, no dormí bien anoche, tenía una migraña.

𝗔𝗻𝗱 𝘁𝗵𝗲𝗻, 𝒂𝒍𝒍 𝑓𝑒𝑙𝑙 𝐚𝐩𝐚𝐫𝐭  » (𝑮)ɪ-ᴅʟᴇDonde viven las historias. Descúbrelo ahora