XCIX

22 3 0
                                        

26 de agosto del 2022

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

26 de agosto del 2022

El aroma del café recién hecho llenaba la cocina mientras Soojin vertía la mezcla en una taza. Sobre la mesa, había dispuesto un desayuno con esmero: tostadas doradas con mantequilla y mermelada, huevos revueltos con un toque de cebollín y un tazón de frutas frescas cortadas en cubos, no nada demasiado elaborado, pero lo suficiente para hacer de esa mañana un momento especial, al menos dentro de lo que cabe. También había comenzado a hornear un pastel simple, uno que sabía que a Soyeon le gustaría, sin decoraciones exageradas ni colores llamativos, algo que transmitiera calidez y no una celebración vacía y ostentosa que no era necesaria.

Mientras revisaba la cocción del pastel en el horno, el timbre de la casa sonó, interrumpiendo el momento de calma. Frunció el ceño, no esperaba a nadie, pero por un instante pensó en Yuqi, lo cual temía debido a la fecha de ese día: el cumpleaños de la cantante. Su mandíbula se tensó al imaginar que se hubiera atrevido a venir en persona

Sin embargo, al asomarse por la mirilla, sintió un leve alivio, no era Yuqi. Abrió la puerta y se encontró con un repartidor que sostenía un ramo de flores envuelto en un elegante papel.

—Entrega para Jeon Soyeon —anunció el hombre, extendiéndole el paquete.

Soojin lo miró con desconfianza.

—¿Quién lo envía? —preguntó, aunque en el fondo ya intuía la respuesta.

—Song Yuqi, señorita —respondió el repartidor, revisando la tarjeta de entrega.

La expresión de Soojin se endureció.

—No puedo recibirlo, puede llevárselo.

Estuvo a punto de cerrar la puerta, de no ser porque el hombre la detuvo.

—Lo siento, pero no puedo hacer eso. Mi trabajo es entregarlo y si lo rechazo, tendré problemas con la empresa —respondió el repartidor con tono educado, pero firme.

Soojin apretó los labios, resistiendo la urgencia de cerrar la puerta en su cara. Sabía que el hombre solo cumplía con su trabajo, no podía echarlo así como así. Soltó un suspiro frustrado y, contra su voluntad, tomó el ramo y firmó la entrega, pero no pensaba dejarlo ahí. En cuanto estuviera desocupada, lo tiraría, Soyeon no debía verlo.

Con el ramo en las manos, caminó hacia la cocina, dispuesta a deshacerse de él en cuanto sacara el pastel del horno para evitar que se quemara, sin embargo, entre los pétalos, un sobre blanco llamó su atención.

¿Qué podía haber escrito Yuqi?

No era su problema, pero su instinto le decía que debía saberlo, no porque creyera en sus palabras, sino porque así tendría otra razón para odiarla más.

Suspiró y abrió el sobre:

"Para mi pequeña y feroz Soyeon,

¡FELIZ CUMPLEAÑOS! ¿Te sorprende recibir esta carta? Claro que sí, porque soy la reina de las sorpresas, y esta es solo una de muchas (no me subestimes, amorcito).

𝗔𝗻𝗱 𝘁𝗵𝗲𝗻, 𝒂𝒍𝒍 𝑓𝑒𝑙𝑙 𝐚𝐩𝐚𝐫𝐭  » (𝑮)ɪ-ᴅʟᴇDonde viven las historias. Descúbrelo ahora