En una ciudad llena de recuerdos donde pequeñas acciones las llevaron hasta ese momento. Amores y corazones rotos, el punto más alto de la felicidad y la más profunda de las tristezas.
Algo que nunca olvidarán.
-No he logrado dormir bien... Pregun...
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05 de agosto del 2022
Parecía que Soyeon sí vendría junto con Shuhua y Soojin. Por un momento, creí que se quedaría en casa —debido a los mensajes que había enviado anteriormente—, pero por suerte, aceptó venir junto a ellas.
Mientras tanto, Minnie y Miyeon me acompañaban, las tres esperando por las chicas restantes para comenzar nuestra reunión. Se supone que sería una reunión tranquila o al menos, eso parecía, pero, ¿Quién decía que no podíamos tener algo de diversión para preparar el terreno?
Solo se trataría de darle un empujoncito a nuestro estado de ánimo, el suficiente para mantenernos con energías y divertirnos el resto de la noche, algo casi inocente.
Con las energías al tope y algo de alcohol en nuestro sistema, creía que podíamos iniciar con la diversión mientras esperábamos por ellas, quienes podrían entrar en calor rápido una vez llegaran.
—¿Comenzamos con la fiesta? — ofrecí, las otras dos chicas me vieron con una mueca de curiosidad.
—¿Comenzar qué? Es una reunión común y corriente, Song. — reclamó Minnie, viéndome mal, como si tuviera un mal presentimiento.
Sonreí, era momento de desvelar mis planes. —Solo será un poco, mientras esperamos por el resto. — expliqué, mientras me movía hacia uno de los cajones en la mesa esquinera.
La abrí y de ahí tomé la dichosa bolsa con polvo blanco, también las jeringas con heroína. Había de donde elegir y solo un poco no haría daño, en su lugar nos ayudaría a divertirnos más rápido.
—Elijan, ¿Heroína o Cocaína? — lancé la bolsa sobre la mesa de centro, yo sería la primera en probar mis juguetes nuevos, apenas llegados ese día después de una corta reunión con mi proveedor. —Esto es de calidad, así que no pierdan la oportunidad.
Ambas chicas me vieron con una mueca de preocupación.
—Oye, se supone que sería una reunión normal, ¿No entiendes que ya hemos tenido suficientes problemas con eso? — reclamó Minnie.
Giré los ojos con molestia. —¡Solo será hoy! A partir de mañana, estaremos limpias, ¿No confían en su fuerza de voluntad?
Ambas chicas se miraron por unos segundos, como si quisieran comunicarse a través del silencio, solo con las miradas. Yo, mientras tanto, ya estaba preparando todo para la inyección, pues yo no sería una aguafiestas.
—¿Una raya cada una? — ofreció Miyeon, la tailandesa la veía pensativa.
Minnie parecía querer resistirse, pero ver el polvo blanco sobre la mesa no la ayudó mucho a luchar con sus ansias.
—¡Mierda! — gritó con frustración, había perdido la batalla. —Bien, una raya cada una. — terminó aceptando.