En una ciudad llena de recuerdos donde pequeñas acciones las llevaron hasta ese momento. Amores y corazones rotos, el punto más alto de la felicidad y la más profunda de las tristezas.
Algo que nunca olvidarán.
-No he logrado dormir bien... Pregun...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
21 de agosto del 2022
El bar privado al que Bam Bam me llevó era acogedor, con luces tenues que proyectaban un resplandor cálido sobre las paredes de madera oscura. La música sonaba en un murmullo agradable, lo suficientemente baja como para permitirnos hablar sin necesidad de alzar la voz, pero con la melodía suficiente para llenar los silencios incómodos. Agradecía ese tipo de ambiente; no estaba segura de poder soportar un lugar bullicioso y lleno de extraños que empujaban y gritaban, no tenía los ánimos de una fiesta de ese estilo.
Bam Bam ordenó dos tragos sin preguntar, como si recordara exactamente lo que me gustaba. Me dedicó una sonrisa ligera mientras el camarero servía nuestras copas.
—Tienes esa cara de alguien que necesita hablar, pero no sabe por dónde empezar —dijo, apoyándose con un codo en la mesa y rodeando su vaso con los dedos—. No hace falta recordarte que te conozco hace muchos años, así que, ¿Qué pasa por tu cabeza?
Suspiré, sosteniendo mi copa entre las manos sin llegar a beber. Observé el líquido dorado girar en espiral con cada pequeño movimiento que hacía.
—Es un desastre, Bam —murmuré, sintiendo el peso de las palabras antes de dejarlas salir.
Él no dijo nada, solo inclinó levemente la cabeza en señal de que continuara. Inspiré hondo antes de hablar, intentando encontrar las palabras correctas para lo que estaba a punto de contar.
—Arruiné todo. No solo creé una grieta en mi relación con Miyeon, sino que también arruiné mi amistad con Soyeon, con Shuhua... con todas. Fue mi culpa, fui irresponsable, egoísta... creí que podía manejarlo, pero no, no lo hice, y ahora todo se ha ido a la mierda.
Bam Bam frunció el ceño ligeramente, pero siguió en silencio, asintiendo de vez en cuando. Cuando finalmente levanté la mirada hacia él, vi que me observaba con esa paciencia que siempre había tenido conmigo.
—Dime la verdad, Minnie. ¿Qué fue lo que pasó exactamente?
Respiré hondo y apreté los labios. Luego, sin rodeos, decidí soltar la verdad.
—Tuve un trío con Yuqi y Miyeon después de... drogarnos —dije en un susurro avergonzado, evitando su mirada—. Y Soyeon nos vio, Shuhua también lo sabe, Soojin nos vio también, fue... horrible, Bam. Nunca había visto a Soyeon así, se quedó congelada... y después se fue, no me habló, no nos dijo nada, solo se fue llorando y desde entonces, no me ha dirigido la palabra.
Bam Bam se quedó en silencio unos segundos, procesando lo que acababa de escuchar. Finalmente, soltó un largo suspiro y se pasó una mano por el cabello, podía notar su nerviosismo e impresión ante tal bomba que le había soltado de repente.
—Mierda, Minnie, eso es... fuerte, está muy jodido.
—Lo sé —murmuré, sintiendo la vergüenza consumir mi rostro.