CXIII

20 4 0
                                        

12 de octubre del 2022

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

12 de octubre del 2022

10:29 AM

La mañana trajo consigo un frío que me calaba los huesos, pero lo único que me importaba era encontrar una forma de verla, tenía que ver a Soyeon. No podía seguir así, esperando en la nada, sintiéndome inútil.

Me levanté de la banca en la que había pasado las últimas horas junto a Minnie y comencé a caminar de un lado a otro, con la mente nublada por la desesperación. No tenía acceso a su habitación, no podía entrar sin que Soojin me sacara de nuevo, pero... tenía que hacer algo, decirle algo.

Necesitaba que supiera lo que sentía.

Mis ojos se posaron en la bolsa de papel donde Minnie había traído el desayuno. Un pensamiento fugaz cruzó mi mente y, sin pensarlo dos veces, me lancé sobre la bolsa, hurgando dentro como una maniaca. El sonido del papel arrugado rompió el silencio matutino mientras mis manos sacaban todo lo que había: el envase de agua vacío, el envoltorio de la comida, los cubiertos de plástico... y finalmente, las servilletas.

Las agarré con fuerza, eran delgadas, frágiles, pero servirían.

—¿Qué haces? —preguntó Minnie, levantando una ceja al verme revolver la basura del desayuno.

No respondí, no tenía tiempo para explicaciones.

Necesitaba un bolígrafo.

Mis ojos recorrieron el área hasta que vi a una enfermera no muy lejos de nosotras, escribiendo algo en una libreta. Me acerqué con rapidez, sin importarme lo desesperada que me veía.

—Disculpe... —Mi voz estaba ronca, seca—. ¿Podría prestarme un bolígrafo? Solo será un momento, lo prometo.

La enfermera me miró con desconfianza al principio, pero tal vez vio el desastre en el que estaba convertida: la nariz vendada, las ojeras profundas, la desesperación en mis ojos. Finalmente, suspiró y sacó un bolígrafo del bolsillo de su bata, entregándomelo sin hacer preguntas.

—Aquí tienes.

—Gracias... de verdad, gracias.

Regresé a la banca con las servilletas y el bolígrafo en mano. Me senté, tomando una profunda bocanada de aire, intentando calmar el temblor de mis manos, tenía que escribir y que al menos se entendiera mi letra, pero apenas toqué la servilleta con la punta del bolígrafo, me di cuenta de lo difícil que sería.

El papel era áspero y endeble, la tinta se deslizaba de manera irregular sobre la superficie. Mis dedos estaban torpes, mi pulso inestable, y mi caligrafía... Dios, era un desastre. Apretaba demasiado el bolígrafo y las letras salían más gruesas de lo normal, torcidas, algunas palabras incluso chorreaban un poco de tinta, incluso tenía miedo de romper el papel, pero no me importaba.

Tomé aire y empecé a escribir.

"Soyeon... No sé si algún día leerás esto o si podré entregarla siquiera, pero, aun así, necesito decirlo."

𝗔𝗻𝗱 𝘁𝗵𝗲𝗻, 𝒂𝒍𝒍 𝑓𝑒𝑙𝑙 𝐚𝐩𝐚𝐫𝐭  » (𝑮)ɪ-ᴅʟᴇDonde viven las historias. Descúbrelo ahora