➽ "Era demasiado joven para saber que lo tenía todo contigo"
Muchas cosas pueden pasar si tienes diecinueve años y una carrera musical en Hollywood. La vida como rockstar puede ser complicada si te enamoras de alguien que pertenece al mismo medio. P...
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PERSIGUIENDO SUEÑOS
Los chicos no pudieron quedarse, después del concierto y una divertida cena en Cleveland, se fueron. Y ella no tuvo tiempo para saludar correctamente a Liam, porque tenían que seguir grabando y no podían estar juntos.
En la carretera podían pasar más cosas de las que se imaginaba, para empezar compartir sus noches con la banda se volvía cada vez más íntimo. Estaban escuchando Take it easy de los Eagles camino a Orlando cuando la luz se fue, sacaron sus teléfonos y usaron linternas el resto de la noche. Pero ahora se dirigían a Newark, para tres noches en el Rose Bowl, seguían jugando adivíname.
—¿Quieres? —Brita le ofreció su taza de té con manzanilla amablemente.
El asunto era que todos sabían que no era manzanilla.
—Estoy bien, gracias —rio un poco.
—Eso, Alex, se una chica responsable.
—Cállate.
El ambiente era tranquilo, ahora estaban pares porque Andy no se despegaba de su teléfono, nadie sabía con quién hablaba, pero ahí estaba, en una esquina conversando con quién sabe quién por horas.
—¿Tienen sed? Iré por bebidas —preguntó Dom, parándose del sofá.
—Oh, voy contigo —Alexis accedió.
Caminaron juntos unos pocos pasos a dónde había un pequeño refrigerador y de ahí Dom sacó varias botellas heladas con agua.
—Te ayudo.
—Gracias.
Durante ese pequeño silencio, Dom le pasó las botellas de plástico una por una.
—¿Alex? —el chico habló, en un tono suave e íntimo.
Alexis no era especialmente cercana a Dom, sin embargo, ya lo consideraba una persona muy cercana a ella, un buen amigo, así que respondió bien.
—¿Si? —tropezó y se detuvo para acomodar mejor las botellas sobre sus brazos.
—Te-Tengo que decirte algo —admitió un poco apenado, se rascó la cabeza y la miró con cierta vergüenza.
—Adelante, te escucho.
—Yo no sé si vaya a volver para tu próxima gira —confesó en un tono más seguro.
—¿Por qué? —se extrañó.
No es que se imaginara teniendo a la misma banda toda la vida, pero tenía entendido que los muchachos renovarían contratos para otro par de temporadas.
—Toda mi vida... —comenzó a explicar.
A este punto olvidaron el asunto de las botellas y se sentaron en unas sillas por ahí