142 | Autocompasión

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AUTOCOMPASIÓN

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AUTOCOMPASIÓN

Descubrió nuevas cosas sobre la vida cuando estaba sola en su nueva casa en Chicago, sintiendo lastima de sí misma y teniendose misericordia por cada paso que daba, no había quien la sacara de su nube de tristeza y pena hacia todo lo que la rodeaba.

De entre todos sus amigos, la mayoría ocupados y llenos de trabajo como para si quiera pensarlo, solo Louis y Zayn estuvieron con ella en esas dos semanas cuando se sintió estresada y nerviosa.

Louis fue hasta ahí, por alguna razón estaba en el país, y pasó una noche con ella. Ambos platicaron sobre sus problemas y supo hasta entonces que entre él y Harry habían más problemas de los que pensaba. Nada tan grave, sin embargo, era lo suficiente para que sembrara conflicos en la pareja.

—¿Y a ti no te molesta verlo con otras chicas? —indagó Alexis con mucha pasión en sus palabras, doblando los dedos de las manos y forzando la voz.

—Todo el tiempo, —asintió frenéticamente —se vuelve más odioso cada vez, pero...

—¿Pero? —lo instó a hablar.

—Pero conozco a Harry, él no es ese tipo de persona, Alex, sé que no me engañaría. Con nuestro estilo de vida, deberíamos ser capaces de confiar en nuestra pareja.

—Claro.

Pero Louis se fue. Él seguía teniendo un hogar al que regresar, a los brazos del esposo que amaba y lo adoraba, a donde siempre regresaría pese a todo porque ellos eran algo así como perfectos juntos y lograban que funcione. No importaban las discusiones o los celos absurdos, solo importaba el amor y lo que estaban dispuestos a intentarlo todas las veces.

A veces ella los envidiaba. Desearía tener eso.

Se sentó en el elegante asiento de su piano pequeño en el, comparado al de sus otras casas, diminuto estudio que tenía. Tocó la melodía en la que estaba trabajando los últimos días y cantó.

Grow up hurts when you fall
Life without pain is impossible

Cantó casi inaudiblemente, porque no tenía fuerzas para gritarlo.

—Las cicatrices tienen historia —susurró, pero negó rapidamente.

Eso no funcionaba.

—¿Las cicatrices tienen su propia historia? —sacudió la cabeza y lo volvió a intentar —Las cicatrices tienen su propia historia que contar —murmuró junto al sonido de las teclas.

And all of the scars and the bruises
Have their own story to tell

Casi se sintió más ligera cuando eso salió. Fue tan facil soltarlo.

Siguió tocando teclas hasta avanzar al menos siete segundos más y se aseguró de tenerlo todo registrado. Con cada sonido que salía de su corazón y sus manos sabía que la canción iba a ser fuerte, algo como desgarrador de cantar el público.

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