145 | Parecía tan perfecto

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PARECÍA TAN PERFECTO

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PARECÍA TAN PERFECTO

Después de la fiesta de cumpleaños de Harry, porque cuando el reloj dió las diez todos se dirigieron al departamento de soltero de Styles donde disfrutaron del descontrol que la buena vida tenía para ellos, Liam la llevó a su casa y pasaron una noche de ensueño en compañía mutua.

Todo era besos y abrazos en el interior de la hermosa mansión que su novio usaba cuando estaba en Londres. Solo eran ellos dos dentro de su burbuja, acompañados de Patricia, porque definitivamente ninguno de los dos podría preparar una comida decente y en serio necesitaban no tener una infección al estómago, dado a que los premios estaban tan cerca.

Gracias a los juegos divertidos y un tanto escandalosos que su amigo Styles había preparado para todos en su fiesta, habían pasado una gran noche. Sin embargo, la parte que compartieron dentro del hogar de Liam fue la mejor por mucho.

—¡Dame! ¡Liam, eres un niño! —exclamaba intentando verse más seria que divertida, aunque era una tarea difícil.

Su lindo novio había tomado su broche para el cabello y ahora no quería darleso para jugar con ella. Todo su pelo estaba desordenado y ciertamente no se le había pasado por la cabeza peinarlo esta mañana.

—Bebé, eres muy alta, yo sé que puedes —se burló de ella, usando esa sonrisa encantadora que sabía que era su debilidad.

Patricia soltó una risita, estaba emocionada por la pareja, se veían adorables juntos. Cada vez que Alexis llegaba a la casa su jefe dejaba de ser tan ahustero y se le veía más feliz y bromista. Dios sabe que ella le tenía cariño a su joven jefe y saber que la novia de este lo hacía feliz era muy grato

—¡Es que-! Ay, me rindo —cayó sobre su silla para gracia de su chico.

—Ten —volvió a sentarse y le extendió el pequeño objeto.

—Ya no quiero —hizo un puchero y le dió un bocado a su comida.

Patricia se tomó la molestia de preparar un platillo tradicional Inglés a base de pollo que le hizo imposible rechazar.

—¿Y si te muestro la nueva canción? —tanteó sabiendo que eso era algo a lo que ella nunca podría negarse, lo supo cuando vio los ojos de su novia iluminarse —¿Qué dices, bebé?

—Eso es sucio y muy bajo, —reconoció en forma de regaño —pero acepto.

—Te amo —soltó de la nada, le besó la punta de la nariz y salió corriendo, con la imagen de Alexis cerrando los ojos a su toque.

—¡Te amo! —gritó en respuesta, casi podía derretirse de amor.

—¿Quiere más té de Yorkshire, señorita? —la mujer que los atendía le acercó la tetera.

—Gracias, Patty —la llamó por el apelativo cariñoso que la misma Patricia sugirió —, eres un amor.

—Todavía no puedo entender que solo tengan veintidós años, —pronunció Patricia mientras le servía el delicioso té —lucen mucho mayor que eso

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